Cuando es mencionado el nombre Robinson Cano, todos recordamos las grandes hazañas realizadas por este jugador, el cual es uno de los segunda base más productivos de toda la MLB.
Quien de por vida en las mayores batea para un promedio .301 con 335 cuadrangulares y 1,306 remolcadas, números para estar en el salón de la fama de Cooperstown, también cuenta con 8 apariciones en el juego de estrellas, 2 guantes de oro y 5 bates de plata.
Pero su carrera se ha visto manchada con sus recientes resultados positivos a esteroides y suspensiones por estos casos, al incio de temporada con los Mets, fue relegado a una función secundaria, luego de haber sido el titular en dicho equipo, es dejado libre luego de pasar por el proceso de waivers y recibe una oportunidad con los Padres de San Diego donde en 33 turnos al bate conectó apenas 3 indiscutibles y una remolcada para un promedio de .091, actualmente sus números para la temporada 2022 son muy pobres, un promedio de .149 con 1 cuadrangular y 4 remolcadas en 74 turnos oficiales.
Cuando Cano es dado de baja por los Padres (por bajo rendimiento) muchos fanáticos pensaron que sería su fin, surgieron reportes de que le ofrecieron un contrato en AAA para jugar en las menores, cosa que no aceptó.
Muchos vieron esa oferta de liga menor como una «ofensa» a la trayectoria de Cano, una afirmación con la cual no estoy de acuerdo, a pesar que en la Lidom temporada 2021-22 bateó para .300, en la MLB no ha mostrado su acostumbrada efectividad el bate y el hecho de recibir una oferta para mantener su bate en forma y esperar que retome su ritmo, es todo un acto de respeto a su figura, con el equipo El paso Chihuahuas (sucursal AAA de los Padres) ha bateado de 9-3 con un doble y 3 remolcadas, lo que demuestra que aún puede batear y en un futuro, no muy lejano, tendrá su oportunidad de volver a MLB.











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