El punto de partida de una organización siempre debe estar dirigido a contribuir con el desarrollo socio económico, cultural y formativo, del conglomerado al cual impactará.
Hay una gran apatía a la organización y a la formación de grupos de trabajos que vayan en favor del bien colectivo y la razones no faltan. Muchas veces formamos grupos con interés meramente pecuniario, o nos organizamos con un grupo político que nos usan y una vez logrado sus objetivos no realizan las funciones sociales que hagan ver al barrio o la sociedad en general por lo menos parte de lo prometido.
Resulta urgente crear grupos comunitarios donde se plantee los problemas que los afectan y unidos persigan objetivos comunes. Hay que fomentar una sana correlación donde la presencia personal constituya una acción esencial de la común – unión.
Las iglesias y los grupos sociales están actuando de espalda a estos aspectos. La gente acude a los templos religiosos, pero se siente vacío, no encuentran en el mensaje una acción que le haga producir un efecto interior en procura de que la comunidad transite por un camino que le presente una salida a su graves y complicados problemas que cada día se multiplican en esta sociedad.
Jesucristo habló muy poco, lo de Jesús era práctico, donde había división fundó la unidad, donde había hambre daba pan, cuando había un enfermo lo curaba. Acciones estas que eran muy visibles que tenían inmediato efecto, por supuesto era Dios, pero le enseñó a sus discípulos con sus mensajes, HECHOS.
Se pueden ver grandes predicadores en los templos, pero su unidad con la comunidad es nula, dedicado a sus menesteres “sagrados”, pero olvidando lo más sagrado de Dios, el ser humano. Él nos creó a su imagen y semejanza eso implica que si hay una oveja que se ve perdida hay que dejar las 99 y buscar la extraviada.
En estos momentos de la historia los efectos del mal se multiplican. ¿por qué? La palabra sin ejemplo es vacía, la gente observa muchos engaños y mentiras. Nadie acompaña al pueblo que camina con grandes limitaciones, inseguridad, escasez, necesidades en el grado más elevado, confusión, falta de salud.
Nos ocupamos siempre de buscar lo mío, mis intereses materiales, que yo creo es importante, pero busque y obtenga lo justo no amontones bienes, en el fondo lo que están haciendo es quebrar las posibilidades de la mayoría que no lo tienen. Sin embargo, hay una espada que cuelga sobre su cabeza perennemente, la muerte, la señora que cuando menos lo espera definirá todo en ti.
Por ello miremos a nuestro interior, demos una mano de ayuda real, no una limosna, no una dádiva sin sentido.
Ayudemos a crecer lleguemos a la zona más necesitadas para ayudar al desarrollo del ser humano, no miremos su condición social, esto significa verdadero cristianismo. El confort, el egoísmo, la humillación social, está creando una gran depresión colectiva, el individuo está insatisfecho, frustrado; lucha, trabaja, afana, pero sin una acción interior fuerte y profunda nada lograremos. Tenemos que auto cuestionarnos, y preguntarnos ¿qué sociedad estamos aupando? Si seguimos pisando al otro porque somos fuertes, mañana nos sentiremos arrepentidos y podemos ser víctima de lo que hoy se abre paso como en germen, es decir todo lo que estamos observando a nuestro alrededor. Procuremos llegar a la familia no con una fundita de arroz o una migaja de los recursos del estado, lleguemos para fortalecer su identidad y para rescatarla de toda la amenaza que se avecina.










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