Hace años leí sobre el gran aporte de Albert Bandura al sistema de educación infantil.
Bandura, psicólogo canadiense, de ascendencia ucraniana y profesor de la universidad de Lowa, desarrolló la teoría del aprendizaje por modelado, también conocido como aprendizaje por observación o imitación. Señaló que aprendemos observando la conducta de los demás. Es decir, los niños aprenden por imitación, observando a los adultos, familiares y profesores que los rodean.
Desde entonces empecé a concebir la idea de escribir algo sobre testimonios de personas que lejos de pensar, hablar y actuar como vieron en su infancia, se proponen ser lo contrario.
Es común que los padres quieran lo mejor para sus hijos, pero a veces las circunstancias pueden ser difíciles, y pueden surgir ambientes hostiles y de mala educación que dificultan la tarea de criar a un niño.
Sin embargo, es importante destacar que la educación de los hijos no solo depende del ambiente en el que crecen. Hay muchos factores que pueden influir en el desarrollo de un niño, y aunque el ambiente en el que se crían es importante, no es el único determinante de su futuro.
Es cierto que un ambiente hostil y de mala educación puede ser perjudicial para el desarrollo de un niño, pero esto no significa que un niño criado en estas condiciones no pueda tener éxito en la vida. De hecho, hay muchos ejemplos de personas que han crecido en ambientes difíciles y han logrado superar las adversidades para convertirse en personas de bien y exitosas.
Una de las razones por las que algunos niños logran superar estas dificultades es que tienen una figura en su vida que los apoya y los guía. Esto puede ser un padre, un maestro, un entrenador o cualquier otra persona que tenga una influencia positiva en su vida. La presencia de una figura positiva puede ayudar a un niño a superar las dificultades y a tener éxito en la vida.
Otro factor importante es la capacidad del niño para adaptarse a su entorno. Algunos niños tienen una capacidad natural para adaptarse a situaciones difíciles y para encontrar soluciones creativas a los problemas que enfrentan. Esta capacidad puede ser desarrollada a través de la educación y el apoyo de los padres y las figuras positivas en su vida.
Es importante recordar que cada niño es único y que su futuro no está determinado por su ambiente de origen, sino por su capacidad para superar las adversidades y aprovechar las oportunidades que se presentan.
Probablemente has escuchado frases como estas.
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• Haré con mis hijos lo mismo que han hecho mis padres.
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• Quiero ser con mis hijos como mis padres no fueron conmigo.
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• Daré a mis hijos las cosas que me faltaron a mí.
De niños admiramos o aborrecemos acciones y aptitudes en nuestros mayores. Existen niños que quieren ser como sus padres y otros que no.
Niños abusados son muy propensos a ser abusadores también. En ocasiones he escuchado a personas escudarse en un simple ¨Así me criaron a mí¨ sin preguntarse si la forma de criarnos fue la más idónea.
Hay personas que crecen en un ambiente de buenos valores, pero viven sin dar pruebas de ello.
En cambio, las hay que tienes unos valores dignos de admirar sin que los hayan adquirido en casa.
¿Conoces a alguien que se haya criado en un ambiente de paz, pero es violento?
¿Alguien conocido tuvo una excelente educación sin que muestre fruto de ella?
¿Te llega a la mente alguien que contra todo pronóstico tenga un estilo de vida opuesto a la mala influencia de padres o tutores?











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