En 1971 la cantante y actriz mexicana Lucha Villa, (Luz Elena Ruiz Bejarano) en su canción titulada ¨Dos amantes¨ hizo al mundo una pregunta sobre la separación física en una relación. ¿Sufre más quien se va o quien se queda?
Parecía una pregunta fácil de responder, pero en el año 1995 la también cantante mexicana Ana Gabriel (María Guadalupe Araujo Yong) metió el dedo en la llaga, como se suele decir.
En su undécima producción titulada (Joyas de dos siglos) repitió la pregunta de Lucha Villa en la canción ¨La despedida¨
¿Cuál de los dos amantes sufre más penas, el que se va o el que se queda?
–Rio mientras escribo, al recordar a mi madre hacerle coro a Ana Gabriel junto a su viejo radio de casettes.
Volviendo a la pregunta; quise extraer de mi novela inédita ¨El amor que venció al tiempo¨ lo que pienso es una respuesta acertada sobre quien sufre más ante una despedida.
Hellen y Carlos eran una hermosa pareja que debían separarse, puesto que los padres de él, planificaron que este saliera del país para continuar sus estudios.
Tras jurarse amor eterno este partió y desde que se sentó en el avión empezó a conocer gente nueva, nuevas experiencias, ambiente, temperatura y hasta nuevo idioma. Para él cada día era nueva experiencia.
Su mente tenía que procesar demasiadas cosas, esto sin sumarle el absorbente ambiente universitario.
En sus cartas, Carlos contaba a Hellen con entusiasmo todo lo nuevo que había aprendido, las personas importantes a las que había conocido y lugares importantes que visitaba.
Las cartas de Hellen en cambio narraban historias distintas.
Cada persona que la veía le preguntaba por él.
Cada lugar que visitaba estaba lleno de recuerdos de ellos tomados de la mano.
Las noches ya no tenían una despedida con besos.
Desaparecieron los tiernos abrazos y las excitantes caricias del amor de su vida.
Comer o beber ya no era igual, porque, en resumidas cuentas, todo era recuerdos.
Hellen se esforzaba por alegrarse al leer las cartas de Carlos, pero siempre le invadía la angustia de volver a las mismas cosas sin que estuviera la misma persona.
Espera.
¡No voy a contarte toda la novela!
Volvamos a la pregunta.
Pienso que sufre más quien se queda.
El que se va, normalmente tiene por obligación muchas distracciones y nuevas cosas que procesar y gente a la que conocer.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Para quien se queda.
Todo sigue ahí, menos la presencia de quien provocaba las sonrisas.
Todo está presente, excepto la persona que encendía las ganas y las apagaba.
¿Para ti quien sufre más?











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