Desde hace algunos meses, he tenido el privilegio de contar con un mentor excepcional, un hombre cuyo nombre resuena en el mundo del emprendimiento: Miguel Reyna, el visionario fundador de la red de tiendas «El Abejero». A medida que mi relación con él se ha ido fortaleciendo, he aprendido valiosos consejos empresariales. Hace algunos días en medio de una llamada me dijo, Quien no agradece no crece.
Desde que dijo esto me impactó, porque además de indicarme que hay que ser agradecido con Dios, también hay que serlo con las personas a tu alrededor, por quienes las cosas suceden y por quienes se mantienen en pie.
Te invito a pensar en aquellas personas que han estado ahí contigo en tu carrera, familia o negocio, ofreciéndote su apoyo en cualquier forma posible, y a meditar si les has manifestado la magnitud real de tu agradecimiento por las palabras o acciones que en algún momento te proporcionaron.
El agradecimiento es elemental en los negocios.
El camino hacia el éxito empresarial está lleno de desafíos, altibajos y momentos de incertidumbre. Sin embargo, Miguel Reyna ha demostrado una y otra vez que la gratitud es un componente esencial de este viaje. Su historia es un testimonio viviente de cómo el agradecimiento puede ser un catalizador para el crecimiento y el éxito.
«El Abejero», la cadena de tiendas que fundó, es conocida por su enfoque en la sostenibilidad y la responsabilidad social. Pero lo que tal vez sea menos conocido es el papel central que la gratitud ha desempeñado en el corazón de esta empresa. Miguel ha inculcado en su equipo y socios comerciales la importancia de agradecer, no solo cuando las cosas van bien, sino también en medio de las adversidades.
En una de nuestras conversaciones, Miguel compartió conmigo cómo, en los primeros días de «El Abejero», enfrentaron dificultades financieras que podrían haber llevado al cierre de la empresa. Sin embargo, en lugar de desmoronarse, él y su equipo se centraron en agradecer por lo que tenían, por las oportunidades que habían tenido y por la comunidad que los apoyaba. Esta actitud de gratitud no solo les dio fuerzas para superar el desafío, sino que también abrió nuevas puertas y oportunidades que no habrían imaginado de otro modo.
La lección de Miguel es clara: la gratitud no es solo una respuesta por las cosas buenas recibidas; es una poderosa herramienta para atraer más bendiciones, buenos socios, colaboradores y para mantenerse resiliente en los momentos difíciles. A medida que crecemos como emprendedores, es esencial recordar que el agradecimiento no solo debe ser una reacción, sino una práctica continua. Agradecer a Dios, nuestros equipos, socios comerciales, clientes y comunidades fortalece los lazos que nos unen y crea un ambiente propicio para el crecimiento.
Miguel Reyna es un ejemplo viviente de que el emprendimiento va más allá de los números y las ganancias. Se trata de construir relaciones sólidas, dejar una huella positiva en la comunidad y, sobre todo, cultivar una mentalidad de agradecimiento. «Quien no agradece no crece» es más que una frase; es una filosofía que puede guiar a cualquiera que desee triunfar en el mundo empresarial y en la vida.
Si quieres crecer, empieza por agradecer.











Discussion about this post