Señor Demonio, ¿Cómo logró usted tener tantos nombres diferentes? El Diablo, Luzbel, Lucifer, Satán, Satanás, y algunas veces le dicen de cariño el coño, casi siempre cuando uno se da un golpe en el codo o en las rodillas, que uno dice, coño, me dolió.
Señor Diablo, me gustaría saber si usted consiguió una cédula por cada nombre que tiene, porque en la República Dominicana eso no es tan difícil. Según el cristianismo al Diablo también conocido como Lucifer, Luzbel, es un ser preternatural, maligno, político, tentador de los hombres, un demonio. Según un manuscrito antiguo como la Biblia Vulgata latina de San Jerónimo, el nombre real de él es Luzbel y se le cambió al nombre de Satán, el adversario u opositor de Dios porque el diablo tiene envidia de Dios porque todos lo aman (Mateo 4.9).
Señor Demonio, ¿cómo logras poner todo un público voluntariamente, sin pagar un centavo, organizar un carnaval con tu rostro de Diablo? Tus cuernos hermosos, llenos de brillantes, tus dientes de león, tu cola de marfil, con telas rojas y tus blusas y pantalones con todos los colores del arco iris, más bello que el ángel desnudo llamado Eros, o los angelitos del amor con dos flechas que parecen de mentiras y un corazón rojo de cartulina, y la gente participan en el desfile con más alegría que los católicos en la procesión o el Vía Crucis con Jesucristo camino a la cruz.
En verdad que no entiendo, señor Diablo de dónde viene tu fuerza, si viene del corazón podrido de los ricos o la ignorancia profunda de los pobres que andan buscando una razón de ser de su desgracia, de su sufrimiento, de sus enfermedades, su poca suerte para sacarse la lotería, su rechazo para conseguir visa para los Estados Unidos, se le daña el carro en la oscuridad, se le pincha el motor lejos de la bomba, la mujer le pega cuernos, y le deja los tres muchachos; dime maldito diablo, si eres tú el responsable de mi suerte porque de ser así entonces no es verdad que el arcángel San Miguel te venció a ti Lucifer, y expulsó a los ángeles rebeldes junto a los corruptos de todos los partidos políticos de República Dominicana.
Señor Satán, en las próximas elecciones del 19 de mayo, aunque me lleve el mismísimo diablo voy a votar por Luis Abinader, por ser amigo personal de los dueños del peor de los infiernos en la tierra, Estados Unidos, capaz de invadirnos en tres ocasiones, 1904, 1916 y 1965 y dejarnos hecho mierda, llenos de pesimismo, depresión, tristeza, ganas de beber, ganas de fumar, ganas de no hacer nada y hasta de morir sin subir al cielo, déjame donde están los cuerpos de los héroes pendejos Pasito Polanco, Chepe Sánchez, Bienvenido Fuertes Duarte, El Capitaleño, Abrahamcito Vargas, Milton Diloné, William Mieses, Tonino Achecar, Nino Rizek, Sosa Duarte, Los Palmeros Otto Morales, Amín Abel, Guillermo González, Fernández Domínguez, Manolo Tavarez Justo, Caamaño, Jiménez Moya y otros tantos que murieron sin saber por qué murieron.
Señor Diablo, se dice que el diablo no sabe por diablo, sino por viejo. Entonces dime cuál es la reflexión correcta entre Winston Churchill y un taxista. Cuentan que Winston Churchill llamó a un taxista que no sabía que Churchill era el presidente de Inglaterra y al llegar al sitio Churchill le dijo al taxista, espérame 10 minutos y el taxista le respondió: no puedo, quiero llegar a mi casa para escuchar al presidente Winston Churchill que hablará por la radio.
Y Winston Churchill lo sorprendió pagándole con una pequeña fortuna de un billete de 10 libras esterlinas y el taxista sorprendido le dijo: Señor lo espero todas las horas que usted quiera, y el discurso del presidente Churchill que se vaya al infierno. Y Churchill al escuchar al taxista reflexionó: los principios se han modificado por el dinero y hasta los gobiernos han cambiado por el dinero. Y el taxista reflexionó por dentro, qué pendejo están los políticos para yo escucharlos gratis.
Atentamente,
Manolo Bonilla, el taxista.

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