La educación es el elemento fundamental para el desarrollo de un Estado, nación o sociedad. Tal como lo plantea Paulo Freire: “La educación es un proceso liberador que capacita a los individuos para comprender y transformar su realidad”.
Los maestros, quienes en este caso son los carboneros que intentan mantener a flote el sistema educativo dominicano, ejercen la labor docente con responsabilidad, pero en condiciones de calamidad, necesidad y, en algunos casos, de indigencia frente a las adversidades y trabas impuestas por quienes administran el Ministerio de Educación. Ángel Hernández desconoce por completo un puerto seguro al cual llevar al MINERD. La improvisación, incapacidad, negligencia y carencia de una política de Estado son los elementos que han caracterizado la actual gestión.
Es inaudito que diversos centros educativos de San Francisco de Macorís estén con recorte de horario o con suspensión de docencia porque no cuentan con suficiente personal docente. Al mismo tiempo, cientos de postulantes del concurso pasado protestan porque no se les ha nombrado.
La Asociación Dominicana de Profesores, Seccional San Francisco de Macorís, lleva años exigiendo a las autoridades la designación del personal de apoyo y administrativo, del cual carecen muchos centros educativos en esta localidad. En este contexto, los maestros deben descuidar su labor docente para cumplir con el rol de porteros, guardianes, conserjes, jardineros o incluso lavar los platos en los que los estudiantes reciben el almuerzo.
La sobrepoblación estudiantil es otro problema que se ha constituido en una de las principales amenazas. Mientras hay aulas con 35 o 40 estudiantes, en los alrededores de estos centros educativos existen obras paralizadas por más de 10 años, como la Escuela Los Balbi (Carretera Madeja), el Politécnico Las Caobas y la Escuela Eusebio Manzueta. Otro es el Politécnico Vicente Aquilino Santos, que es el centro insignia de la Regional 07, tampoco cuenta con una verja perimetral que brinde seguridad a los que allí imparten o reciben docencia, o a quienes buscan servicios.
Mientras el Ministerio de Educación invierte grandes sumas de dinero para proyectar una escuela distinta a las que existen en las comunidades de la República Dominicana, los centros educativos llevan más de siete meses sin recibir los recursos de descentralización. Estos recursos son utilizados por la Junta de Centro para cubrir gastos de higiene, material gastable y recursos didácticos y pedagógicos. ¿De qué manera puede funcionar una escuela sin el suministro de estos recursos? Solo el nivel de compromiso de los directores, equipos de gestión y docentes ha mantenido en funcionamiento las aulas dominicanas.
La ONU tiene como indicadores para determinar el desarrollo de un país sus ingresos y renta per cápita, cobertura sanitaria, esperanza de vida y nivel de educación. ¿Hasta qué punto la sociedad dominicana tiene garantizados estos derechos, cuando la constitución, en su artículo 63, expresa de manera clara y específica la responsabilidad del Estado sobre la educación? Tomando en cuenta lo antes mencionado, quienes administran el Estado son los grandes responsables de la baja calidad educativa y la desdicha de este pueblo.










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