En la conmemoración del 162 aniversario de la guerra de la Restauración de la república, la epopeya más notable de la historia heroica dominicana, es importante señalar, que meses antes de la lectura del manifiesto de la Anexión a España de nuestro país, que hiciera el coronel Manuel Abreu, desde el balcón presidencial, a nombre de Pedro Santana, el 18 de marzo de 1861, hubo varias manifestaciones oponiéndose a la misma. Es el caso del general José María Cabral, el 24 de diciembre de 1860, quien emitió un documento firmado por mil dominicanos, advirtiendo sobre los planes que tenía Pedro Santana de anexar nuestra nación.
Cabral, en su documento señalaba, que el país había agotado 16 años por la consolidación de su independencia y su libertad, lo que le permitió escribir páginas gloriosas e imperecederas, las que debían servirle de portaestandarte para evitar que un déspota desquiciado e ingrato vendiera la patria al mejor postor, por temor o ambición.
También, el patricio Francisco del Rosario Sánchez, en fecha 20 de enero de 1861, desde Saint Thomas, donde había sido exiliado por el presidente Santana, desde el 6 de septiembre de 1859; Sánchez envió un documento donde planteaba que era su deber sagrado ponerse al frente de la resistencia que impidiera la ejecución de tan criminal proyecto, y garantizar que no corriera ningún riesgo la independencia nacional, que este movimiento revolucionario lo encabezaría quien fue instrumento del destino para enarbolar la primera bandera dominicana.
No obstante, la advertencia que hicieran Sánchez y José María Cabral, previendo las intenciones de Pedro Santana, éste llevó a cabo su plan macabro el 18 de marzo de 1861, anexando nuestra nación a la monarquía española, un hecho a todas luces inconstitucional, ya que no contó con la aprobación del Congreso Nacional.
Cinco días después de haberse consumado la anexión, el 23 de marzo del referido año, “el único pueblo que hizo oposición a que la bandera española sustituyera a la dominicana fue San Francisco de Macorís, que se amotinó, y cuando izaron la bandera española le cayeron a tiros en la misma plaza de la comandancia”, teniendo el general Juan Esteban Ariza que dispersar con un cañonazo a los amotinados.
Pero 40 días después del amotinamiento en San Francisco de Macorís, se produjo la primera protesta organizada y armada, que culminó con la toma de Moca, y la proclamación de la independencia, esto es, el retorno del país a la categoría de Estado, pero este movimiento duró apenas algunas horas, porque el general Suero recuperó la comandancia de Moca, e hizo presos a los líderes de la protesta, encabezada por José Contreras, quien fue fusilado junto con Cayetano Germosén, José María Rodríguez e Inocencio Reyes.
Estos dos acontecimientos, es decir, la escaramuza de San Francisco de Macorís y más tarde el enfrentamiento en Moca, fueron la chispa inspiradora para que luego la noche del 15 de agosto del año 1863, Benito Monción y Santiago Rodríguez lanzaran el Grito de Capotillo, izando en Dajabón la bandera dominicana, iniciando así la guerra de la Restauración, la epopeya o página más notable de la historia heroica dominicana.
Es conveniente destacar que el amotinamiento del 23 de marzo de 1861 en San Francisco de Macorís, por una multitud de más de 150 personas, impidiendo el izamiento de la bandera española, fue liderado por el francomacorisano Cnel. Olegario Tenares de Jesús, y que más tarde se incorporaron a la lucha otros francomacorisanos, como fueron, Manuel María Castillo Medrano y Cayetano de la Cruz.
Olegario Tenares, no solo tuvo un papel preponderante en la batalla del 30 de Marzo, en Santiago, adquiriendo el grado de comandante, sino que fue una figura cimera, junto a Gregorio Luperón, en las múltiples batallas que se dieron en el Sur y el Este a finales del año 1864, que fueron decisivas para que el parlamento español, el 7 de enero del 1865, presentara un proyecto de ley que ordenaba a las autoridades españolas abandonar el territorio dominicano. Tenares, por su destacada participación en múltiples batallas, en la región Norte, Este y el Sur, alcanzó el rango de coronel, y más luego, el Gral. Gregorio Luperón llegó hasta su tumba otorgándole el grado de general de manera póstuma.
Cayetano de la Cruz, otro francomacorisano, nacido en la sección de Cenoví, que participó con singular arrojo en la batalla del 30 de Marzo en Santiago, y fue de los primeros militares de este municipio que se apoderó militarmente de la ciudad, luego de que el gobierno restaurador asumiera el control del Cibao.
Manuel María Castillo Medrano, otro francomacorisano que luchó contra la anexión a España, alcanzando el rango de general, siendo el primer gobernador de la provincia en ese entonces llamada Pacificador, y el promotor para que el presidente Ulises Heureaux (Lilís) autorizará la entrada del tren a San Francisco de Macorís. Estos tres ilustres francomacorisanos fueron la representación genuina en la lucha libertaria del pueblo dominicano.
¡Que viva hoy, mañana y siempre, la memoria histórica compartida de Olegario Tenares de Jesús, Manuel María Castillo Medrano, Cayetano de la Cruz, y por qué no, de Pedro Francisco Bonó!, quien fue el más grande pensador del gobierno restaurador, y murió en esta ciudad, el 14 de septiembre del 1906, pero que vivió la mayor parte de su vida en esta tierra fértil del Cibao, que la integran hombres valientes y mujeres hermosas.
El autor es economista, mercadologo, abogado y catedrático de la UASD y UCNE, cursando una maestría en Historia Dominicana.











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