
Nativo y residente en San Francisco de Macorís, Luis María Castillo fue un periodista de intenso ejercicio del periodismo, al grado de haber dirigido nueve publicaciones entre 1892 a 1912 y fue redactor de los periódicos ABC, El Candil y El Anuncio entre los años 1904 a 1916.
En junio de 1886 Luis María Castillo fundó y dirigió El Macorisano, primer periódico de la comunidad de San Francisco de Macorís, a través del cual promovía la candidatura de Ulises Hereaux (Lilis).
La producción de periódicos en San Francisco de Macorís y otras comunidades de la zona del Cibao tuvo su mayor esplendor durante 1879-1899 que cubre el período de 20 años de los llamados gobiernos azules que encabezó el Gral. Gregorio Luperón. El 6 de octubre de 1879 el Gral.
Luperón derrocó el gobierno de Cesáreo Guillermo y cada dos años los líderes del Partido Azul se alternaron en el poder.
Tan pronto asumió el poder instaló un gobierno provisional en su ciudad natal de Puerto Plata. Una de sus primeras medidas fue dejar sin efecto la prohibición de la libertad de imprenta (prensa) que había dispuesto el régimen anterior.
Luperón promulgó leyes y decretos que estimularon la aparición y crecimiento del mayor número de periódicos que registre la historia nacional con el apoyo del Estado Dominicano. Por decreto, el Gral. Luperón dispuso un subsidio de 40 pesos mensuales a cada periódico.
Ese apoyo económico fue vital debido a la exigua publicidad comercial pagada que captaban los medios escritos de comunicación en aquella época.
Más de 300 publicaciones, entre periódicos diarios, semanarios y revistas vieron la luz en esos 20 años en que gobernó el partido que lideró el héroe de la Restauración.
«La tribuna desde donde se pregonan los derechos de todos los pueblos es la imprenta. Ese es el más potente instrumento para detener las ambiciones de los mandatarios que olvidándose de su misión se desvían del carril trazado por las leyes, para seguir el camino que conduce al despotismo.
Con la imprenta los partidos lejos de apelar a las armas para dirimir sus diferencias, la convierten en palenques(palanca) de sus luchas; es la imprenta el sostén de la moral y el correctivo de los errores y de los abusos», afirmaba Luperón. Luperón conocía el estado precario de la educación dominicana y el alto nivel de analfabetismo. Decía que la ignorancia es la peor de las tiranías y para combatirla decidió también subsidiar con un 25 porciento todos los libros que se imprimieran en el país.
El jefe militar del pensamiento más liberal en la historia de República Dominicana creó escuelas de nivel superior, dio apoyo a la labor educativa que desarrolló el maestro Eugenio María de Hostos y dictó una ley de incentivos a los escritores. Durante los 20 años de gobiernos del partido azul del Gral. Gregorio Luperón, San Francisco de Macorís vio la aparición de 24 periódicos, cuyos contenidos eran muy diversos sin ocultar sus inclinaciones partidarias con las organizaciones políticas existentes de aquella etapa.

Trujillo y su relación con la prensa
Radicalmente diferente al Gral. Gregorio Luperón, fue el dictador Rafael Leónida Trujillo Molina, quien usó la prensa como un instrumento de difusión ideológico y promoción de sus obras y las acciones de su ínterés.
Por ejemplo el 14 de abril de 1948 comenzó a circular el periódico EL CARIBE que fundó Trujillo a los fines de promover su gobierno. Antes de ver la luz del mercado ordenó que todos los funcionarios, empleados y personas cercanas al régimen se suscribieran para recibirlo cada día en casa u oficina.
La medida no discriminaba a nadie pues desde un alcalde pedaneo hasta él (Trujillo) había que enviársele un ejemplar diario. Trujillo asumió el poder en febrero de 1931 y en 1934 estableció el 11 de febrero como Día del Periodista. Así cada año agasajaba a la prensa y resaltaba la labor de los redactores, más aún a aquellos que empleaban muchos adjetivos y epítetos en las informaciones reseñaban su presencia en los actos sociales, inauguraciones o los recorridos que hacía por el país. En las celebraciones del Día del Periodista se le nombraba Primer Periodista y los asistentes, degustaban de exquisitos vinos, champagna, licores, banquetes y la mejor música de la era.
Así convirtieron esa fecha de cada año en el día más glorioso para disfrutar las veladas más divertidas y memorables compartiendo con el Jefe. Luego de la celebración de uno de esos encuentros con el Jefe, los periodistas Francisco del Rosario Concha, Aliro Paulino hijo, Gustavo Gómez Mejía, Pedro María Alcántara Sánchez, prosper Ruiz Coén y Oscar Gil Díaz, escribieron artículos pidiendo para Trujillo el título de Benefactor de la Iglesia Católica. Sin embargo, Trujillo era implacable con aquellos periodistas que denunciaban su gobierno en foros internacionales sobre la violación de los derechos humanos y las tropelías del régimen contra ciudadanos que los calieses chivateaban como opositores. Fueron perseguidos y vilipendiados, entre otros periodistas, Ramón A. Espinal (Van Elder), Emilio Reyes, Pablo Martínez, Mario Guerra, Fernando Concha Parahoy, Oscar Delanoy, Armando Almánzar, Pedro Alvaro Bobadilla, Rafael Bonilla Aybar, Zoilo Ulloa y los ex-colaboradores de su gobierno Emilio A. Morel, Germán Ornes y Ramón Marrero Aristy. Este último para simular un accidente carretero lo lanzaron por un barranco en el vehículo en que se transportaba.










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