Los New York Mets, con una nómina superior a $300 millones y el contrato más grande en la historia de MLB al dominicano Juan Soto (15 años, $765 millones), quedaron fuera de la postemporada 2025 tras caer ante los Marlins en el último partido de la temporada.
El contraste es brutal: en 2024 antes de la grosera inversión, registraron 89-73, alcanzando la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, este año, se quedaron con 6 victorias menos, 83-78, y ni siquiera alcanzaron el comodín. Lo que significa pasar de contender al título a ser eliminado de manera prematura.
En lo comercial, el Citi Field vivió récord histórico con 3.18 millones de fanáticos, un aumento significativo con respecto a la temporada 2024, lograron además 19 partidos “sold out” y 48 de los 80 de casa con más de 40,000 asistentes. El negocio verdaderamente floreció, pero el béisbol y la competencia fue un total fracaso.
El propietario Steve Cohen, que se presume ha gastado más de $1,300 millones de dólares desde que tomó el control del equipo en el 2020, debe preguntarse si con su chequera podrá conseguir títulos o solo logrará ilusionar a los millares de fanáticos de los Mets, Porque aunque el respaldo económico atrajo multitudes, el resultado deportivo quedó en deuda.
En los últimos 93 partidos de la temporada, increíblemente los Mets terminaron con un triste 38-55, luego de haber estado 21 juegos por encima de .500.
Ese colapso histórico evidencia que no bastan las nóminas de lujo, que un equipo necesita consistencia en el terreno, o todo se desvanece.
El 2025 será recordado como la temporada en la que los Mets rompieron récords de taquilla y de inversión, pero también como la campaña donde un equipo millonario se quedó sin siquiera jugar en octubre.
Y ahora yo me pregunto; ¿Puede algun equipo de un deporte profesional considerarse exitoso si llena las gradas y bate récords de vetas y temas comerciales, pero fracasa estrepitosamente en el terreno de juego?











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