Llegó el agua
José Pedro lo anunció en la vecindad,
al unísono despiertan
las bombas de agua
suena la melodía de la mañana
mezclada con café recién colado
y los chismes de ayer,
anyway.
Salgo a caminar,
la vecina en licra negra,
tan apretada le queda que pienso:
por ahí no pasa ni el aire
Me alcanzó y sin saludar
me lanza la primera:
¿Ya se enteró vecino?
Anoche se metieron en la casa de Miguel,
y al pobre Guerra lo tienen en el cuartel
por leves sospechas.
Cambié el tema
Y baje la voz
me acerque a ella y le dije:
Vecina,
¿sabía usted
que su esposo también estaba con él?
No se dijo más,
Ella se alejó y no sé por qué
Yo seguí caminando,
cantando bajito:
que las piedras no tienen almas…











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