
La renovación de la prosa literaria como respuesta y aproximación a los aspectos vinculados a la existencia humana en el plano psicológico, apuntan a un nuevo perfil del quehacer literario; esto ha motivado, sobremanera, que los autores jóvenes se inclinen a la producción del cuento breve, y con ello inserten temas que son ignorados por las generaciones mayores.
Casi Cuentos, de la escritora francomacorisana Nathalie García, es un texto que recoge 20 relatos, escritos con una amplia variedad de estilos.
La presencia de una trama hábilmente construida, con intriga, sintoniza el entusiasmo de una lectura comedida, donde fluye el elemento periodístico y retórico con una ligera dosis del franco sentimentalismo. «No hay nadie…La ciudad está muda…El inocente culmina su jornada…Quiere llegar; no puede».
El protagonista aprende desaprendiendo; una conducta propia de los antihéroes.
El personaje principal, el inocente, es la antítesis del tipo experimentado. Estamos frente a un antihéroe pusilánime y rutinario, pero que avanza desde la lucha por las groseras necesidades de la existencia hacia el dolor, la muerte…En el Inocente vemos una sociedad con un rostro anónimo, que no se incorpora; eso hace que su protagonista, el inocente, sea un prisionero del tiempo, de la conciencia, del absurdo de una sociedad deshumanizada. Hay en el texto un fluir situacional matizado intensamente de choques.
Es como si el tiempo le declarara la guerra al tiempo. El conflicto del tiempo se interpone a la realidad del inocente, quien al recibir un disparo en la cabeza, se convierte en lo único estático de la trama.
El inocente simboliza el tiempo detenido, de quienes al no poder huir de su ser histórico, se conforman con el presente.
Los tiempos, en el Inocente, no son lineales ni rectos, sino circulares: «El ventorrillo, que no cerraba, ahora cierra; la ambulancia no llega, no sirve…A la policía le falta paciencia; al pueblo justicia: por eso la huelga».
Aquí se expresa, con nitidez, las contradicciones y diferencias que brotan de la sociedad en los momentos de crisis. En el Inocente, La huelga es la historia en marcha, el dinamismo.
El inocente, personaje principal, encarna la contra-marcha histórica para reproducir el presente sin más proyectos nuevos (el presente detenido).
Los tígueres, personajes sensibles en la trama ante el lamento y dolor del Brother que mataron, encarnan la posibilidad de vincular el pasado con el futuro.
El Inocente de Nathalie García, marca los pasos hacia el eterno retorno, nos divulga un tiempo revertido, y a su vez, levanta nuestras miradas para ver que señala y nos traza el futuro.











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