Además, la misma fue sometida cuando el barril de petróleo está bajando de precio, debido al acuerdo de paz, firmado entre los Estados Unidos, Irán e Israel, lo que ha permitido la reapertura del Estrecho de Ormuz, que es la vía por donde se transporta el 20 % del petróleo global. Sin embargo los precios de los combustibles, al mismo tiempo que fueron aumentados, fueron congelados por tres meses, siempre que el barril del petróleo se sitúe por encima de los 95 dólares.
En la actualidad, el precio del barril West Texas se encuentra en 80 dólares y el del Brent, a 75, por lo que dicha reforma debió esperar, ser modificada y realizar una rebaja a los precios de los combustibles, pues ya las razones que la originaron no se corresponden.
Desde el inicio del conflicto bélico en el Medio Oriente, el gobierno ha aumentado los precios de los combustibles por encima de los 50 pesos. Se espera que cuando entre en vigor la presente ley, el Gas Licuado de Petróleo (GLP), aumentará de precios en los próximos días, con lo que una vez más, el costo del sacrificio y el peso de la crisis económica, recaerá como siempre, sobre los sectores menos pudientes, los más empobrecidos, ya que los impuestos que se aprueban, son transferidos al consumidor.
Según los expertos en economía, la administración de Luis Abinader, en apenas seis años, ha endeudado más al país, que todos los gobiernos juntos, desde la fundación de la República Dominicana en el año 1844, hasta nuestros días. En la actualidad, la deuda externa de nuestro país sobrepasa los 82 mil millones de dólares. En lo que va de año, el gobierno ha tenido que desembolsar más de 180 mil millones de pesos, solo en pagos de intereses de dicha deuda.
Aunque supuestamente, varios de los impuestos aprobados son de manera provisional, la práctica ha demostrado que todos se mantienen siempre, como ocurrió con el 0.15% sobre las transferencias bancarias, el anticipo del impuesto sobre la renta, el 1% sobre el valor de los activos de las empresas, el 10% sobre las operaciones bancarias (intereses de los certificados), entre otros.
El gobierno pudo haber obtenido mucho más ingresos, si hubiese gravado a las más de 80 mil bancas de loterías y apuestas existentes, muchas de ellas ilegales, sin embargo les redujo el pago de los impuestos que se tenían previstos, de 120 mil pesos por banca, a 85 mil, una diferencia de 35 mil pesos. Sin embargo solo se aprobó un15% a la indexacion salarial de los empleados, para fines del impuesto sobre la renta. Es decir, el gobierno prefirió y fue más generoso con los dueños de bancas de apuestas y riferos, que con los propios empleados y trabajadores.
En nuestro país se juegan 400 millones de pesos diariamente; 12,000 mil millones al mes y 144 mil millones de pesos al año.
También, si se hubiesen gravado las placas de todos los vehículos de lujos y de altas gamas, porque es una gran injusticia, que un vehículo utilitario, sencillo, de bajo cilindraje, pague lo mismo que uno de lujo, de alto cilindraje, de uso exclusivo; por igual, eliminando la exoneracion de los impuestos a los 2 (dos) vehiculos de altas gamas que se les autoriza a cada legislador en los cuatro años (444), las cuales son vendidas a particulares, dejando el Estado de recibir miles de millones de pesos por este concepto.
Por ultimo, estimar los impuestos de los negocios informales, reconocidos como difíciles de grabar, a través de las compras a proveedores formales; perseguir la evasión fiscal, la cual ronda el 45 del PIB, según la propia DGII; obligar la devolución de los recursos distraídos por los funcionarios condenados por distintos actos de corrupción, entre otras.
Desgraciadamente, todas las reformas fiscales, llámese como se llame, por más sencillas que parezcan, terminan siempre aumentando el costo de la inflación y de los productos de la canasta familiar. Consideramos que el sacrificio debe ser de todos, no solo para la clase media y para los más pobres.
Ojalá que nuestros honorables diputados y senadores sean tan eficientes y oportunos como lo fueron con esta iniciativa, cuando se trate de proyectos que beneficien al país, sobre todo, a los más necesitados ¡Que Dios nos tome confesados!
El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales
Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010-2016











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