SANTO DOMINGO. La República Dominicana captó US$3,276.5 millones en inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026, para un crecimiento de 7.7 % frente al mismo período de 2025, en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y nuevas medidas arancelarias.
De acuerdo con el análisis “República Dominicana: diversificación, resiliencia cambiaria e inversión extranjera directa en el nuevo entorno arancelario”, publicado en el foro Página Abierta del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), el país mantiene fortalezas relevantes por su estabilidad macroeconómica, disponibilidad de divisas, institucionalidad y capacidad de respuesta ante la incertidumbre global.
IED dominicana crece mientras cae a nivel global
El estudio, elaborado por Elisa Vilorio de Painter, PhD, señala que la inversión extranjera directa mundial ha perdido participación respecto al producto interno bruto global, al pasar de 3.6 % en 2015 a 2.5 % en 2021 y 1.26 % en 2025.
República Dominicana, en cambio, siguió una trayectoria distinta. La IED representó 3.1 % del PIB en 2015, 3.53 % en 2021 y alcanzó 3.86 % en 2025, consolidando una tendencia positiva frente al entorno internacional.
Energía gana peso entre sectores receptores
El análisis destaca una mayor diversificación de las inversiones que recibe el país. El turismo continúa entre los principales sectores receptores, con una participación promedio de 22.3 % de la IED entre 2020 y 2025, mientras que en el primer semestre de 2026 representó 20.1 %.
El sector energético, en tanto, ha ganado terreno de forma significativa. Pasó de recibir un promedio de 8 % entre 2010 y 2019 a 16.34 % durante 2020-2025, hasta alcanzar 27.8 % de la inversión extranjera directa en el primer semestre de este año.
Según el documento, esta diversificación reduce la dependencia de un solo sector y fortalece la capacidad de la economía dominicana para responder a distintos motores de crecimiento.
Remesas, turismo y exportaciones sostienen divisas
Durante el primer semestre de 2026, el país recibió US$8,746 millones por exportaciones, US$6,716 millones por turismo, US$6,219 millones por remesas y US$3,276.5 millones por inversión extranjera directa.
En conjunto, estas cuatro fuentes generaron alrededor de US$24,957.5 millones, unos US$2,800 millones adicionales respecto al mismo período de 2025.
El incremento en la disponibilidad de divisas contribuyó a que el peso dominicano acumulara una apreciación de 7.6 % al cierre de agosto de 2026.
El análisis indica, además, que el Banco Central compró US$415 millones en el mercado cambiario para fortalecer las reservas internacionales, sin realizar ventas de divisas en el mercado spot.
J.P. Morgan destaca fortaleza del peso dominicano
El documento cita un análisis de J.P. Morgan, publicado el 20 de agosto, en el que la entidad colocó al peso dominicano entre las monedas de mejor desempeño del año, pese a la alta dependencia del país de las importaciones petroleras.
Según lo recogido por el BCRD, J.P. Morgan atribuyó parte de esa fortaleza a la combinación de exportaciones, turismo y remesas, y consideró que la apreciación responde a fundamentos del mercado, no a una intervención discrecional del Banco Central.
Nuevos aranceles no detienen zonas francas
El análisis también aborda el nuevo escenario comercial con Estados Unidos, que desde julio estableció una tasa arancelaria de 12.5 % para determinadas categorías de productos dominicanos.
No obstante, textiles y prendas de vestir que ingresan bajo el acuerdo CAFTA-DR están exentos. Pese a ese contexto, las exportaciones de zonas francas crecieron 3.2 % interanual durante el primer semestre de 2026.
Remesas refuerzan estabilidad nacional y conexión con Duarte
El documento coloca las remesas como uno de los cuatro grandes pilares de generación de divisas de la economía dominicana, junto a las exportaciones, el turismo y la inversión extranjera directa.
Este dato adquiere relevancia para provincias como Duarte, donde las remesas no solo representan apoyo directo a los hogares, sino que también forman parte de una fuente nacional de divisas que contribuye a sostener la estabilidad cambiaria y el dinamismo económico.
El análisis advierte que el reto del país será preservar y ampliar sus ventajas competitivas mediante el fortalecimiento institucional, la mejora del capital humano y la productividad, la innovación, la diversificación de mercados de exportación y la atracción de nuevas fuentes de inversión.











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