El alarmante número de jóvenes muertos en los últimos meses en los llamados intercambios de disparos con miembros de la Policía, por el desborde de la delincuencia, que al parecer no tiene límites.
Mientras el dirigente político Tony Peña Guaba exige mano dura contra la delincuencia y la criminalidad, desde distintas trincheras se cuestiona de manera radical al Cuerpo Policial por el resultado trágico de los intercambios de disparos.
Ciertamente cuando se desborda la criminalidad y se mata por encargos, llevándose de paro los programas preventivos policiales, que buscan garantizar la seguridad ciudadana, se habla de la necesidad de que por Ley exista en el país la pena de muerte, de la que tanto ha referido el doctor Vincho Castillo, en su condición de abogado criminalista.
Cuando el auge delincuencial toca nuestra puerta, cuestionamos la timidez del “cuerpo represivo”, pero cuando se arrecian las medidas de seguridad, nos unimos a quienes desde la obscuridad les quitan el derecho a ciudadanos a transitar tranquilos por las calles y dormir sin sobresaltos.
Animamos que se respete lo que establecen los Derechos Humanos, pero es una obligación nuestra resaltar que cuando se pierde o se viola la seguridad ciudadana, se justifican ciertos extremos para preservar el derecho de la mayoría a vivir en paz.
Mientras tanto, que el Todopoderoso nos proteja, hoy, mañana y siempre.











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