SAN FRANCISCO DE MACORÍS.– El historiador José G. Guerrero cuestionó la tradición que atribuye a la Virgen de las Mercedes una aparición en el Santo Cerro durante una batalla entre españoles e indígenas en 1495, al sostener que esa versión no figura en las primeras fuentes históricas que documentaron los acontecimientos de La Española.
En un artículo titulado “El milagro del Santo Cerro: la Virgen de las Mercedes no se apareció en una batalla a favor de los españoles”, Guerrero plantea que el relato conocido actualmente reúne acontecimientos ocurridos en diferentes momentos históricos y que la identificación de la figura aparecida con la Virgen de las Mercedes habría sido incorporada posteriormente.
El historiador, catedrático y director del Museo Nacional de Historia y Geografía sostiene, además, que la batalla tradicionalmente asociada al Santo Cerro no ocurrió en ese lugar de La Vega, y cita las investigaciones de Apolinar Tejera, publicadas en 1908, así como trabajos más recientes de Edwin Espinal, quien la sitúa en el Batey No. 1 Usamita, en Esperanza.
Señala ausencia del relato en fuentes tempranas
Guerrero argumenta que cronistas y autoridades de los primeros años de la colonización, entre ellos Cristóbal Colón, fray Ramón Pané, Pedro Mártir de Anglería, Nicolás de Ovando, Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo y Pedro Suárez Deza, no registraron la supuesta intervención de la Virgen de las Mercedes en una batalla en el Santo Cerro.
Según su exposición, documentos de 1520 y 1525 sí hacen referencia a una cruz colocada por Colón en el denominado Cerro de la Concepción.
La relación de 1525, de acuerdo con Guerrero, recoge además el relato de la aparición de “una mujer de Castilla encima de la cruz vista por los indios”, pero sin mencionar una batalla ni identificar a esa figura como la Virgen de las Mercedes.
Vinculación con Las Mercedes habría surgido posteriormente
El historiador sostiene que la asociación explícita de la Virgen de las Mercedes con el llamado milagro del Santo Cerro aparece tardíamente en la historiografía y menciona obras de Antonio Del Monte y Tejada, en 1853; José Gabriel García, en 1894; y Bernardo Pichardo, en 1922.
Guerrero señala que la devoción mercedaria en el Santo Cerro adquirió mayor fuerza después de 1853-1857, período en el cual el sacerdote vegano Dionisio de Moya reparó el santuario, mientras que la actual iglesia fue construida en 1888.
A juicio del autor, la narración tradicional terminó integrando hechos de épocas distintas: la cruz atribuida a Colón en 1494, enfrentamientos entre indígenas y españoles ocurridos posteriormente, la aparición de una mujer vestida de blanco, la tradición mercedaria y la celebración del 24 de septiembre.
El terremoto de 1562 fortaleció tradición de la cruz
Guerrero sitúa otro momento relevante en 1562, cuando un terremoto destruyó la antigua ciudad de La Vega mientras, según la tradición histórica citada por el autor, permaneció intacto el lugar donde se encontraba la cruz.
Explica que la creencia en su capacidad protectora frente a terremotos y tempestades provocó que partes de la madera fueran cortadas con el paso del tiempo.
El autor también cita al cronista Antonio de Herrera, quien en 1601 registró la existencia de una fortaleza levantada por Colón al pie del cerro y la tradición de una cruz que los indígenas no pudieron destruir, junto con el relato de la aparición de una mujer sobre uno de sus brazos.
Guerrero sitúa auge de devoción mercedaria en el siglo XVII
En su artículo, Guerrero señala que la popularidad de la Virgen de las Mercedes se fortaleció al ser declarada patrona de la isla y de la ciudad de Santo Domingo en 1617, vinculada entonces a la protección atribuida a esta advocación durante fenómenos naturales.
El historiador también relaciona la devoción mercedaria con distintos episodios posteriores de la historia dominicana, entre ellos conflictos ocurridos en 1655, 1691, 1808, 1855 y 1865.
Asimismo, recuerda que la advocación estuvo presente en expresiones religiosas y patrióticas asociadas a la proclamación de la República Dominicana el 27 de febrero de 1844.
Plantea revisar interpretación tradicional
Guerrero concluye que debe separarse la devoción histórica a la Virgen de las Mercedes de la afirmación de que habría intervenido en favor de los españoles durante una matanza de indígenas en 1495.
Su planteamiento propone revisar la cronología de los distintos relatos que, con el transcurso de los siglos, terminaron integrándose en la tradición religiosa del Santo Cerro, uno de los principales centros de peregrinación mariana de la República Dominicana.











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