Al pasar los años hemos sido testigos de muertes que de manera increíble han enlutado a la gran mayoría de los francomacorisanos, una de esas muertes fue la del líder estudiantil, William Mieses, posiblemente vista su postura revolucionaria y por la forma bestial de cómo fue asesinado a torturas en el Destacamento Policial, hecho ocurrido el 3 de julio de 1973.
Guardando la distancia, ayer sucedió lo mismo al momento que se conoció la muerte de monseñor Jesùs Marìa De Jesùs Moya, quien por espacio de 28 años asumió la Diócesis de San Francisco de Macorís, dejando huellas imborrables en la enseñanza religiosa y social.
De manera increíble al conocerse la muerte de este buen hechor del papel que debe desempeñar cada ciudadano y de manera especial quienes abrazan una vida religiosa, política y popular, ayer miles de francomacorisanos lloraron y hasta el cielo lloró, pues durante la tarde y horas de la noche estuvo lloviendo.
En su estadía en esta ciudad, monseñor Jesús María De Jesús Moya, nos enseñó a respetar los horarios, el servir sin barreras y no temer a gobiernos y funcionarios para expresarles su “metida de pata” en el manejo de las cosas del Estado Dominicano.
Desde el dìa de ayer y posiblemente durante años, estaremos a espera de quién o quiénes han de asumir su regia postura contra la corrupción estatal, el engaño generalizado y el enriquecimiento ilícito de quienes están a nuestro alrededor y quienes dicen estar limpios de culpas ante los ojos de Dios.











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