
Cada vez que las autoridades municipales y provinciales colocan en la mesa de discusión proyectos de salubridad, la ciudadanía solo repara en discutir la recogida de desperdicios sólidos de la vía pública y las tantas vallas publicitarias instaladas en calles, avenidas y carreteras, que contaminan de manera peligrosa la salud visual.
Igualmente enfocan sus ojos en las tantas enfermedades que se desprenden del Mercado Municipal y el paso por sectores importantes de la ciudad de la Cañada del Diablo, sin provocar preocupaciones entre los funcionarios que componen los Ministerios de Salud Publica y Medio Ambiente.
Pero donde verdaderamente el cerdo retuerce el rabo, es la cantidad de enfermos mentales que deambulan por las calles y parques de recreación solo cubiertos con harapos o no, que denotan su condición y con el agravante que no encuentran quien pueda salir en su auxilio.
Ni siquiera con esas desgarrantes escenas que exhiben hasta en el interior de las instalaciones de la catedral “Santa Ana”, conmueven a las autoridades representativas del Gobierno del licenciado Danilo Medina, que al parecer han hecho conciencia de que como “locos”, prácticamente han perdido su condición de seres humanos.
Seguiremos solicitando a los funcionarios de los citados Ministerios, que salgan de sus acomodadas oficinas a encabezar la manera de asistir a esos enfermos mentales, que por el abultado número, hace pensar que son trasladados a esta ciudad procedente de otros municipios y no se puede descartar que sean traídos desde la nación haitiana.
Si en verdad existe sensibilidad en nuestras autoridades, que la demuestren con esos seres humanos y con ello estarían aportando a la salud y limpieza de esta ciudad duartiana y nordestana.











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