
Para nadie es un secreto que cada día más aumenta la cantidad de madres cabezas de familia, ya para el 2014 estaba en un 40% de jefatura femenina, según la encuesta ENDESA del Ministerio de Salud Publica. Todos conocemos a una mujer que sola está criando y sosteniendo económicamente a sus hijos, y quizás le hemos dicho “somételo a la justicia!”, y ella dice “para qué? Eso es difícil y no tengo dinero”. Por esta razón hoy quiero dedicar estas líneas para que entendamos por lo que pasa una mujer que quiere regularización de la situación de sus hijos y los padres.
Una de las situaciones más comunes es que los hombres utilizan los hijos como un pretexto para mantenerse cerca de la mujer. En algunos casos los niños terminan siendo un arma de guerra en una relación de pareja ya fallida; por eso es común escuchar expresiones como “si te vas de la casa, te vas sola y yo me quedo con los niños”, “no voy a permitir que mis hijos te vean con otros hombres”, “los niños se van a enterar el tipo de madre que tienen, yo se los diré!” y “son mi hijos y los veo las veces que yo quiera y en donde yo quiera!”, “no te daré ni un peso porque te lo vas a gastar con tus amantes”.
Al ver tal situación y en medio del desespero acuden a la Justicia, necesita que ese hombre tenga un horario de visitas y que le dé una mensualidad que ayude al sostenimiento de los niños. La primera sorpresa es que este procedimiento se hace ante dos instancias diferentes, regulación de visitas antes el Tribunal de Niños, niñas y adolescentes y la cuota alimentaria ante los Juzgados de Paz. Es común encontrar fechas distantes por el gran volumen de casos, allí dan un documento con la cita para la mujer y para el hombre. Con dos opciones para la entrega, o se paga de 300 a 500 pesos a un alguacil o se entrega personalmente, sin importar si el hombre ha ejercido violencia hacia la mujer, y que esté expuesta hasta perder la vida. O a que la mujer sea de escasos recursos, no tenga dinero para pagarle al alguacil, en consecuencia no haya una constancia de que si se recibió la citación, este puede repetirse hasta tres veces en los dos tribunales, finalmente envían autoridades a buscarle al citado.
En los tribunales por lo general hay magistrados con buena disposición para solucionar esta situación y que buscan lo mejor para los niños; sin embargo la ley y los mecanismos existentes no les ayudan. Pues estas estancias son de mediación y depende en gran medida de la voluntad de las partes, en el caso de la manutención si es una persona que trabaja es independiente (no empleado) por lo general tienden a declarase como insolventes y ante esto se pone una pensión de RD$1500, que desde luego no cubre ni la tercera parte de las gastos de un niño. Si es el Tribunal de Menores, no pueden ordenar evaluación psicológica, ni visita domiciliaria si no están de acuerdo las partes ¿entonces como se garantiza el bienestar de los niños?, ¿Cómo tiene constancia de la idoneidad de ambos padres para el cuidado de los niños?.
Es indiscutible que esto debe cambiar, en la mayoría de los países existe una sola institución que atiende lo concerniente a las familias, donde se omite la pérdida de tiempo, dinero, la congestión del sistema, pero sobre todo el daño y re victimización de los niños y sus madres. Además debemos tener claro, que no puede ser el mismo trato, ni sistema para regularización de los derechos y deberes de los padres que han sido violentos y los que no lo han sido.
Si ya existe una medida de protección hacia la mujer por cualquier tipo de violencia, es evidente que ese hombre tiene dificultades en su comportamiento, su manejo emocional, ideas obsesivas y en algunos presentan adicciones a sustancias psicoactivas o alcohol, por tanto deben de ser evaluados exhaustivamente por un equipo interdisciplinario, antes de decidir la cercanía que este padre pueda tener con sus hijos y con la misma madre. La idea no es vulnerar los derechos del padre, sino dar prioridad a la protección de los más indefenso que son los niños, en muchos casos sería necesaria una visita supervisada, es decir, un acompañamiento de un funcionario que sea un profesional del área, que esté presente durante los encuentros del padre y los hijos, si el padre puede ser considerado como inestable y un potencial peligro para los niños.
Si somos una sociedad que no protege a sus niños, ¿Cuál es nuestra prioridad?, ¿Qué futuro nos espera?. La Familia se supone es el principal y primer núcleo de formación de los seres humanos, y si no creamos mecanismos para que estén equilibradas y protegidas seremos irremediablemente una sociedad enferma.
Por todas las razones expuestas y muchas más que conocemos, es necesario que empezamos a cuestionar y actuar, creando movimientos ciudadanos que exijan cambios sobre estas leyes, levantando nuestras voces para que los legisladores vean la importancia de resolver esta gran problemática social, que afecta a miles de mujeres y niños en la República Dominicana. Así que tanto el Periódico El Jaya en la persona de Adriano Cruz como esta servidora nos comprometemos públicamente a iniciar una cruzada por la protección a la Familia Dominicana.











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