A diario en los centros educativos escuchamos expresiones como éstas:” Profesor, hay clase mañana?; ¿Profe, a qué hora es que van a retirar hoy?; Directora, toque temprano que no he cobrado. ¿Y a qué hora es que van a traer la comida?; ¡ ojalá que el viernes haya asamblea! Vamos a dar esos exámenes rápido para salir de estos muchachos. Vámonos que va a llover. Me faltan dieciséis años para irme. -a mi me faltan cuatro para jubilarme. -¿y qué tú haces que no te vas? Esperando una enfermedad.” Todas estas actitudes que reflejan un sentido descontento, tienen una aparente explicación desde la pedagogía.
Lo primero es entender que laboramos en un sistema educativo con mucha deficiencia donde los técnicos y coordinadores educativos no son especialistas en pedagogía, mas bien son administradores y legisladores escolares, así como promotores( fiscalizadores) de métodos de planificación y evaluación, mismos que a penas representan una mínima parte de la complejidad del estudio de la especialización pedagógica.
A ellos se le suman los orientadores, psicólogos, y otros actores que tratan de suscribir y responsabilizar las precariedades del sistema educativo desde su experiencia con el manejo de la disciplina y métodos particulares de enseñanza.
Para ello, vamos a precisar que la pedagogía es una ciencia, y que precisa de un objeto de estudio y especialización, así como métodos, teorías de análisis y otros aspectos particulares de las ciencias, por tanto, hacer metapedagogía es tarea propia del pedagogo.
En esta entrega presentaré el fenómeno de “la fatiga escolar”como un factor fundamental y preponderante en el deterioro de la capacidad de trabajo que impacta el bajo rendimiento de maestros y alumnos en la práctica educativa.
En la escuela dominicana, la mayor parte de los maestros utilizan como recurso didáctico el método expositivo, que es el que más cansancio provoca en los escolares, ya que mediante éste los alumnos participan menos y deben mantener una misma postura durante un tiempo muy prolongado, ésto implica a su vez, que en situaciones en que un estudiante bostece o esté sentado de manera incorrecta durante la clase, se distraiga, y a raíz de ello el maestro deba repetir las explicaciones para que el alumno comprenda, lo que intensifica la fatiga en el maestro quien tiene el compromiso de estimular a los estudiantes para lograr mantener la atención.
La capacidad de trabajo se concibe como las posibilidades energéticas del organismo para enfrentar una tarea y realizarla. La capacidad de trabajo puede verse disminuida, por ejemplo, por enfermedad o fatiga, y entonces el rendimiento se afecta aunque se posean conocimientos, habilidades y hábitos al respecto.
El maestro diezmado por las largas jornadas de labor docente queda imposibilitado en generar el cumplimiento exitoso de sus tareas no solo en tiempo y forma, sino también en cantidad y calidad.
Todo trabajo supone un gasto de energía por parte del que lo acomete, y con ello se ve disminuida la ejecución de la actividad física, e interviene en la capacidad de trabajo intelectual o mental. En el caso específico del maestro, para lograr la atención de los estudiantes realizan una capacidad de trabajo intelectual muy alta, lo que le produce fatiga nerviosa. Sin embargo, en los alumnos, el movimiento de los músculos de la mano durante la escritura y de los músculos de los ojos al leer le provoca fatiga muscular. Otras causas comunes de fatiga escolar son provocadas por: iluminación incorrecta del aula o salón de clases; ventilación inadecuada en el espacio escolar; alimentación mal balanceada; incumplimiento del horario de sueño necesario; realización de actividades sin tomar en cuenta el estado de salud del maestro o alumno; no practicar sistemáticamente ejercicios físicos, entre otros…
Para evitar altos niveles de fatiga, se considera oportuno iniciar los primeros 10 minutos de clase con actividades preparatorias: pase de lista, comentar alguna noticia…, ésto así, porque la capacidad de trabajo mental en ese periodo es baja, puesto que el organismo se prepara para la actividad a realizar. La capacidad de trabajo mental decae grandemente en los últimos 10 minutos de clase , por ello, en ese tiempo se debe consolidar el contenido, dirigir la clase de forma activa y estimulante, pero nunca comenzar la explicación de un contenido nuevo que requiera un esfuerzo grande de los escolares.
Después del almuerzo, vemos recurrentemente que los estudiantes presentan dolor de cabeza, náuseas, sueño e irritación, es decir, comienzan a expresar algunos síntomas que caracterizan la fatiga, sea ésta física, visual, mental o por déficit alimenticio.
El recreo o receso en la tarde contribuye enormemente a que la fatiga se prolongue y llegue al agotamiento, ésto porque las células nerviosas se fatigan con mayor facilidad, por ser éstas las que más oxígenos consumen. La fatiga aparece más temprano en los niños pequeños, dado que están en constante movimiento.
Por la inestabilidad de los procesos nerviosos en estudiantes pequeños, incapaces de mantener la atención por mucho tiempo, se recomienda que la duración de la clase del preescolar sea de 30 minutos, y de Segundo a sexto grado de 35 minutos, así como de 45 minutos en el nivel medio. No es recomendable trabajar horas consecutivas o turnos dobles en la enseñanza primaria ni que un mismo maestro imparta más de dos veces una misma asignatura en un día de clase.
Es pertinente valorar que la fatiga se concibe como un fenómeno fisiológico que consiste en la disminución de la capacidad de trabajo que alerta al mecanismo defensivo del sujeto laboral, por tanto, sigue siendo una tarea impostergable crear las condiciones para emplear las vías y los métodos pertinentes que permitan elevar la capacidad de trabajo de nuestros maestros y alumnos.











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