Cuando se habla de lectoescritura y su enseñanza, todos apuntan al maestro del área de lengua española, por considerar es el único al que le compete dicha misión. Sin embargo, este planteamiento carece de veracidad, pues todos los docentes, independientemente de la asignatura en que fueron formados, cuentan con las competencias necesarias para promover la enseñanza de ambos procesos desde las disciplinas que imparten. Ya que en las mismas abordan contenidos que deben dominar los aprendices y para hacerlo deben comprenderlos, por tanto, es la oportunidad para instruirles cómo hacerlo.
La lectura y la escritura son dos procesos fundamentales para la adquisición de aprendizajes significativos. Mientras más se practiquen dichas actividades mejores resultados se pueden obtener en cualquier contexto, sea o no académico. El contacto con entornos letrados debe empezar desde el hogar para que sus beneficios se experimenten desde temprana edad. Los niños que tiene a su alrededor adultos lectores, los que están en contacto con los libros y a los que se les lee desde su concepción llevan la delantera sobre los que no cuentan en su entorno con dichas actividades.
Enseñar a leer y a escribir no es exclusivo de un lugar o área determinada. Todos los espacios son propicios para motivar ambos procesos. Los docentes desde cada una de las disciplinas que enseñan deben apropiarse de esta tarea a partir de los contenidos que imparten, pues son un requisito para que sus discentes se involucren con la tipología textual característica de cada asignatura. De lo contrario, no podrán comprender las informaciones transmitidas.
La enseñanza aprendizaje de la lectoescritura amerita la integración de todos los académicos, independientemente del área o nivel en el que instruyan. Desde los parvularios hasta las universidades tienen como tarea propiciar las condiciones para inducir el aprendizaje en tales procedimientos. Aunque no es una tarea fácil, si todos al inicio de cada clase nos disponemos a emplear estrategias para que el estudiante se
interese por adquirir tanto la competencia lectora como la escritural, al finalizar el curso se lograrán resultados serán más productivos.
Los maestros cuentan con vasta experiencia en las distintas áreas, esto les capacita para instruir a sus alumnos y deben hacerlo de manera adecuada. No pueden pasar por alto las necesidades de sus aprendices, sus gustos o preferencias y los beneficios que pueden obtener de cada sesión al comprender los distintos tipos de contenidos. Cuando el estudiante forma parte del proceso de manera directa, se siente más comprometido con este y sus aportes serán más productivos. Pero si desconoce la temática, no tiene las competencias para comprenderla por sí mismo o no cuenta con alguien que le explique, perderá el interés por el mismo y no se involucrará en los debates áulicos.
En caso contrario, cuando el docente enseña cómo leer y escribir en su área, cómo descifrar el contenido propio de la misma y otorga un papel protagónico al estudiante, este estará más atento, más dispuesto e interesado en aprender dichos contenidos. Por tanto, vamos a aunar esfuerzos para que nuestros alumnos comprendan y produzcan en todas las materias. El profesor de matemáticas puede corregir un error ortográfico al igual que el de letras, sociales, naturales o formación… O en su defecto, el de letras, sociales, naturales aclarar un error de cálculo. Obviamente, conocemos quien es el experto, pero se espera que cada docente posea las competencias para hacerlo por el nivel en que se encuentran.
Por tanto, al momento de enseñar a leer y a escribir no debe limitarnos el hecho de que no es nuestra área de especialidad, cada docente lo puede hacer tomando como punto de partida los contenidos que imparte, lo cual es una forma de fortalecer la comprensión y aprendizaje de dichas temáticas. Así que, dejemos de escudarnos en la falacia de que ´´no me corresponde a mi enseñar a leer y escribir´´, ¡todos podemos hacerlo!
La autora es Licenciada en Educación Mención Filosofía y Letras y Facilitadora de la Formación Profesional. En la actualidad cursa estudios de cuarto nivel en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español; además de Psicología Escolar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Recinto San Francisco. Se desempeña como docente de secundaria del Ministerio de Educación de la República Dominicana y facilitadora del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) en las áreas de Ortografía y Redacción de Informes Técnicos











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