La mesa de abogados que defiende a un grupo de personas afectadas por el fraude que cometieron los ejecutivos de Munné presentó formal querella contra la empresa la mañana del miércoles 25 de septiembre en la fiscalía de Duarte.
Los profesionales del derecho procuran de que el Ministerio Público asuma su responsabilidad, movilice y actúe conforme a lo que manda la ley de defender bienes y propiedades de la población.
El doctor Francisco Francisco Trinidad (Paquico) quien coordina 45 abogados que defienden a unas 300 personas defraudadas, al entregar la querella a la fiscal Smaily Rodríguez, le solicitó, respetuosamente, que agilice los trámites y apodere al tribunal correspondiente de conocer este caso.
La querella fue llevada a la fiscalía cinco días después que el conciliador en el caso Munné, licenciado José Enrique Pérez, visitó esta ciudad del Jaya al recibir solicitudes de registro de manera oficial de las personas defraudadas por Munné SRL.
El licenciado Pérez declaró a EL JAYA que asistieron muy pocas personas a registrarse como depositantes en Munné para que en el momento que se comience el proceso de verificación y autenticación de acreedores aparezcan en la lista oficial.
Aún no se conoce el monto defraudado, aunque los abogados estiman que ronda los 3 mil millones de pesos; los 45 abogados defienden a 150 personas cuyos depósitos suman 500 millones.
Munné publicó una lista de 10 mil 589 personas que reconoce como acreedores de esa empresa. Sin embargo, muchas personas se quejan de que en ella no se incluyen los montos depositados, sino cantidades menores a las sumas de dinero que entregaron a esa compañía.
EL JAYA ha recibido informaciones acerca de la muerte de cuatro personas de edades avanzadas cuyos familiares las atribuyen al impacto negativo emocional que sufrieron al recibir la noticia del fraude.
Una de estas personas es el señor Eustaquio García Hernández de 84 años quien tenía depositado en Munné un millón 227 mil pesos, producto de sus años de trabajo duro en New York. Con el pago de los intereses que recibía saldaba en la farmacia las medicinas a crédito que le despachaban para atender su condición de salud. Fernando, hijo de don Eustaquio, dijo a este rotativo que su padre cayó en un estado depresivo agudo producto de la situación.










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