El pasado 6 de octubre se celebró la primaria del Partido de la Liberación Dominicana PLD, donde resultó derrotado por primera vez el entonces tres veces presidente de la república Dr. Leonel Fernández Reyna, quien previamente al certamen electoral había dicho que no perdería bajo ningunas circunstancias. A partir de entonces Leonel inició una cruzada en los distintos medios de comunicación denunciando un supuesto fraude que hasta ahora no ha podido demostrar con pruebas mínimamente creíbles.
La verdad es que con fraude o sin fraude en este país nadie está preparado para perder, excepto el ex presidente Hipólito Mejía, quien para sonar y estar en la chercha política se arriesga haciendo el ridículo.
¿Qué pasará ahora que el Dr. Leonel Fernández ha renunciado del PLD, guareciéndose en un partiducho después de haber acusado a los miembros de la Junta Central Electoral de ser partícipes de dicho fraude; esa misma junta a la cual tendrán que acudir para el reconocimiento y legalización de ese partido que lo habrá de postular para el venidero certamen de mayo 2020.
Cumpliendo lo que dice la ley electoral, Fernández Reyna no puede ir por otro partido ajeno al que participó en las pasadas primarias; cualquier variación o argumento al respecto no es más que simple interpretación de la ley; no es necesario ser un gran jurisconsulto de la antigua Roma o un mago del derecho Francés moderno para saber que Leonel está impedido de presentarse a las elecciones de mayo por otra agrupación; ahora, que quieran buscarle un bajadero para satisfacer su inagotable ambición de poder y de supuesto líder inflado, es otra cosa, se la dejo de tarea a las distintas instancias que tienen que ver con esa materia.
El pueblo dominicano tiene que aprovechar esta gran oportunidad de deshacerse definitivamente de Leonel y su grupo, que más que bien dañaron la institucionalidad del país durante el tiempo que gobernaron la nación dominicana.
Para refrescar la memoria de algunos que pronto olvidan, Leonel fue el artífice en su primer periodo de la creación del PEME, de la ventas de todas las empresas de CORDE, los peajes, los aeropuertos, luego las tierras del CEA, regaló a Canadá la mina de oro de Cotuí, prohijó a los mega corruptos Félix Bautista y Víctor Díaz Rua; renegando a Juan Bosch en todo momento y llegando a decir sentirse inspirado por las ideas de Balaguer y Vincho Castillo.
¡Ese es el verdadero Leonel Fernández!

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