El lunes 29 de julio del año en curso es un día muy importante en la historia de San Francisco de Macorís.
Lo es por la incidencia de las acciones que se desencadenarán a partir de la fecha en lo social y económico.
Como actividad social el deporte rey de los dominicanos, el béisbol, tuvo para San Francisco de Macorís el día más luminoso de los últimos 15 años.
Tan luminoso como aquel día 23 de abril de 1996 cuando el presidente de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional (Lidom), doctor Leonardo Matos Berrido, entregó formalmente a un grupo de empresarios de San Francisco de Macorís la franquicia Gigantes del Nordeste.
El 29 de julio Matos Berrido encabezó en esta ciudad del Jaya otro acto de entrega de la franquicia, esta vez para su administración, a la prestigiosa y acaudalada familia Rizek.
Los empresarios fundadores tienen el inmenso mérito de haber garantizado la permanencia de la franquicia dándole seguimiento y calor como accionistas a Nordeste Béisbol Club, compañía que ha regenteado el equipo que tantas emociones, empuje al desarrollo y orgullo de pertenencia ha dado en 16 años a los francomacorisanos y nordestanos en general.
Que la familia Rizek administre la franquicia que cambia su nombre de Gigantes del Cibao por Indios del Cibao, constituye la garantía de la continuidad de su existencia ahora robustecida para impactar en múltiples aspectos la vida de esta ciudad y de la Región Nordeste desde el torneo que comienza el 18 de octubre del presente año.
El licenciado Samir Rizek, presidente de Nordeste Béisbol Club, en el discurso que pronunció en el encuentro del 29 de julio, afirmó que «San Francisco de Macorís necesita que hijos de sus entrañas, como nosotros, demuestren el amor, la entrega y el compromiso que este pueblo se merece».
«Es importante resaltar -subrayó Samir Rizek- que nuestro mayor interés al incursionar en las actividades deportivas, es netamente compromiso social con San Francisco de Macorís y sus instituciones, no nos mueven aspiraciones económicas».
EL JAYA saluda estas expresiones de Samir, miembro de esta reconocida familia francomacorisana dueña de una inagotable fortuna, porque garantiza que lo que inviertan en el equipo Indios del Cibao, ganen o pierdan dinero, será del capítulo de responsabilidad social del poderoso grupo empresarial Rizek, tal como habíamos escrito en el editorial del número 611 correspondiente a la segunda edición de junio del año en curso.
EL JAYA apuesta y sugiere a que la administración de Los Indios del Cibao incluya en su presupuesto la formación del material joven del equipo a través del apoyo a las pequeñas ligas y organizaciones de béisbol del campo y de la ciudad.
Ha llegado pues la hora del compromiso recíproco: la comunidad francomacorisana y de la región Nordeste tiene que apoyar con vibrante entusiasmo a su equipo Indios del Cibao tal como exhorta Samir Rizek al tiempo que promete que «con la ayuda de Dios Tododopoderoso convertiremos en llanto de alegría y de triunfo, aquellas lágrimas que derramó Dionel Mena Pantaleón cuando los Gigantes perdieron el campeonato ante el Escogido».










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