El arroz, el producto infaltable en la mesa del dominicano, aporta más de 500 millones de dólares anuales al país. Es el cultivo más importantes en aplicación de tecnologías, en el uso intensivo de la tierra y el de mayor difusión en el territorio nacional.
La provincia Duarte es la principal productora de arroz del país con el 26% de las áreas sembradas del cereal. Aunque en 21 provincias se cultiva arroz, sólo en 14 de estas es la actividad económica más importante.
En entrevista para EL JAYA, Manolo Tavárez Mirabal presidente de la industria procesadora de arroz Briquetas Nacionales, ofreció datos que revelan el impacto del cereal en la economía dominicana.
Tavárez Mirabal es el coordinador de la Comisión Dominicana para la Revisión del Tratado DR-Cafta, que está integrada por los diferentes sectores que componen la Cadena de Valor del sector arrocero que son los productores y factorias privados, productores y factorías de la Reforma Agraria, las cooperativas, los fabricantes de fertilizantes y distribuidores de insumos que se utilizan en el cultivo del cereal.
El país tiene unos 30 mil productores de arroz que generan alrededor de 90 mil puestos de trabajo. Además de la provincia Duarte, otras provincias productoras de arroz son La Vega, Monseñor Nouel, Mao, María Trinidad Sánchez, Juan Sánchez Ramírez, Monte Cristi, Dajabón, San Juan de la Maguana, Higüey y Azua.
De los seis municipios que tiene la provincia Duarte, sólo Castillo no siembra arroz, ya que dedica todas sus tierras a la producción de cacao. Los cinco restantes, es decir, Villa Riva, Arenoso, Hostos, Las Guáranas y San Francisco de Macorís hasta La Marga producen este importante cereal.
La producción nacional de arroz se ha incrementado a unos 14 millones de quintales al año lo que garantiza el abastecimiento del mercado interno de manera estable, sostuvo Manolo.
Explicó que en cumplimiento del DR-CAFTA el país importa anualmente entre 400 a 700 mil quintales que se consumen entre 10 y 15 días. Es decir, se trata de una cuota fija anual de quintales de arroz por el convenio, pero República Dominicana es autosuficiente en la producción del cereal a tal grado que en el pasado ha habido la necesidad de exportar los excedentes de inventarios.
En opinión de Tavárez Mirabal el arroz es un rubro que se mantiene estable y se ha fortalecido en los últimos 20 años lo cual ha permitido que los productores hayan crecido en cuanto a productividad de las áreas que están sembrando.
«La estabilidad y fortaleza de la producción de arroz puede comprobarse en los actuales momentos que, pese a ocho meses de pandemia, aquí no ha habido escasez. Eso es lo que se llama seguridad alimentaria que la proporciona el hecho de tener buena producción y la soberanía alimentaria que se refiere a la garantía de que lo que se necesite esté disponible para consumir», afirmó.
Destacó que “otro aspecto importante es que el arroz dominicano es de primera calidad, todas las variedades que se están sembrando son muy apetecibles en términos culinarios para el consumidor”.
En el país hay unas 300 industrias que procesan el cereal, las cuales establecen una cadena de elementos indirectos en constante interacción económica como son los productores, sus trabajadores, los tractoristas, niveladores, los fabricantes y los comercializadores de insumos, cosechadores, talleres de metalmecánica, los dueños de animales que sacan el arroz de las fincas y los sindicatos de camiones que lo transportan desde el campo a la ciudad, entre otros valores de la cadena productiva del sector arrocero, enumeró el agroempresario.
La amenaza que representa el DR-CAFTA al sector arrocero
Aunque en su conversación con el reportero describió la fortaleza y beneficios socioeconómicos de este importante rubro agrícola, Tavárez Mirabal alertó sobre la amenaza que tiene el sector arrocero cuando en 5 años entre en vigencia plena el acuerdo del DR-CAFTA que contempla el desmonte de los aranceles para los productos agropecuarios con tasa cero y sin límites de las importaciones.
Explicó, sin embargo, que el acuerdo tiene en su articulado la cláusula, la número 3.18, que contempla que en el año 2019 se constituiría la comisión de Revisión Agrícola, que la componen los representantes de los países firmantes del acuerdo que son Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, República Dominicana y Estados Unidos, la cual debería analizar el comportamiento y desarrollo del mercado de los productos agrícolas. Esta comisión se constituyó e inició sus labores en noviembre de 2019, su trabajo se ha visto limitado por la pandemia.
Subrayó que se quiere evitar lo que ocurrió con el acuerdo que firmaron en 1994, Estados Unidos, México y Canada conocido como NAFTA, el cual significó la quiebra de los productores mexicanos quienes producían el 90% del arroz y bajaron al 10% afectando gravemente su aparato productivo del cereal.
Manolo considera que la aplicación de políticas neoliberales fuerzan a desmontar el aparato productivo como ocurrió también con Haití, impulsadas por el entonces presidente Bill Clinton con sus discursos de la década de 1990, aunque después reconoció que había sido un error. A partir de entonces comenzaron a producirse emigraciones masivas de personas que perdieron sus fuentes de ingresos.
“Como sector tenemos mucho que perder por lo que la meta y compromiso es buscar una solución favorable ante la amenaza a las actividades agropecuarias que nos plantea el DR-CAFTA que en el 2025 prevé tasa cero y sin cuotas fijas de importaciones. Sé que en los ministerios de Industria y Comercio, en Agricultura y en la Cancillería hay personas que conocen el acuerdo desde que se firmó y esperamos que con el liderazgo del Presidente Abinader se resolverá la situación preservando el aparato productivo del sector arrocero como funciona hasta ahora, expresó Manolo Tavárez Mirabal.











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