San Agustín de Hipona considera que lo divino todo lo gobierna. Dios, tiene el control de nuestras decisiones por lo que no somos autónomos, porque las mismas están atadas solo a Él.
Estas decisiones se alcanzan a través de la iluminación, las cuales se ejecutan por medio de un método de conciencia o revisión que guía todo el tiempo nuestra conducta, ante lo que está bien o mal.
Por lo tanto, la libertad moral nunca se podrá disfrutar; es lo que sostiene el cristianismo cuando argumenta que estamos condenados eternamente, esto debido al pecado original cometido por Adán y Eva.
El Cristianismo centra sus esfuerzos en mandatos imperativos, los cuales están basados en el cumplimiento y la devoción a la Biblia, los diez mandamientos de Moisés y las enseñanzas de Jesús de Nazaret. De no poder poner en práctica estos mensajes como referentes al momento final, tendremos que dar cuenta a Dios (en la época del Barroco se les delegó a los Jesuitas los ejercicios espirituales, los cuales consistían en preparar a las personas al momento de morir).
Un misticismo hacia lo divino que se logra mediante un proceso que prepara a su creyente a través de un despertar, una purga de los pecados, la iluminación y la unión mediante una experiencia espiritual que nos separa definitivamente de este mundo.
Tanto los judíos como los cristianos comparten muchas de sus enseñanzas bíblicas. Su ética se centra en la prudencia, la templanza, la fortaleza, la justicia, la fe, la esperanza, el amor y actos desinteresados a sus semejantes.
A partir del Siglo de Oro, aparecen como un sermón los siete pecados capitales (la gula, la soberbia, la codicia, la lujuria, la ira, la envidia y la pereza) como referentes ante nuestro comportamiento en la sociedad.
Desde esta creencia, el Cristianismo crea el germen mediante una trascendencia hacia lo divino como amor pleno y único a Dios.
En definitiva, todas las religiones prohíben por ley o mandato la blasfemia, no matar o robar y delitos de índoles sexuales (aunque algunas han sido cómplices de crímenes sexuales o han colaborado con crímenes durante las épocas de algunos dictadores o reyes). La idolatría el judaísmo no la acepta.
Estas ideas teológicas sustentan su ética en actos desinteresados como: la prudencia, la templanza, la fortaleza, la justicia, la fe, la esperanza y el amor (Estas ideas fueron planteadas siglos antes por Aristóteles, a las que llamó punto medio a las virtudes, entre los defectos y excesos para alcanzar la felicidad como fin último del hombre).
Estas creencias afirman que sólo podemos alcanzar la verdadera sabiduría si logramos suprimir el odio, el egoísmo, la envidia, el robo, la avaricia y la gula. A través de un acompañamiento que garantice el respeto, la gratitud, la devoción y la obediencia a Dios, Alá, Buda o Yahvé.
Los grandes líderes de las diferentes religiones en el mundo hasta los que encontramos en nuestras comunidades, deben poner mayor empeño para erradicar el fanatismo que impera entre los creyentes hacia las demás religiones, engendrando odio entre sí.
Las religiones deben ir adecuándose a los nuevos tiempos, los cuales exigen ser tolerante ante la diversidad de ideas, siendo las bases para una convivencia entre todos sin perder la esencia de lo que deben profesar las religiones, el amor al prójimo sin importar su raza, color, origen, posición económica o religión.
Empezar a vivir en un mundo mejor por lo divino o sobrenatural implica, minimizar las diferencias ideológicas basadas en el amor al prójimo como base para evitar las guerras y los conflictos entre las mismas especies, donde muchas veces actuamos de forma irracional.
A mi corta edad he encontrado respuestas personales que me han permitido adquirir un nivel de conciencia y responsabilidad de mis actos y las implicaciones que estas conllevan si salgo del esquema social o cultural en el que me encuentre.
Mis respuestas las encontré en estas preguntas: ¿Hasta qué tanto debemos realizar actos altruistas, muchas veces a personas que puedan aprovecharse de nuestra bondad o generosidad?, ¿es necesario la ética desde las religiones? ¿Cuándo adquiero el conocimiento y la capacidad de discernir, puedo alcanzar un nivel de conciencia de mis actos y saber cuáles son las consecuencias si violo las normas establecidas por la sociedad? ¿Podríamos vivir sin ética o sin religión? ¿La ética tiene un carácter y un alcance universal?











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