Mi vida en la radio…Alegría y Mucho Miedo.
Durante muchos años compartía la visita médica, o sea, era “visitador a médicos” con mis amores radiofónicos, y ciertamente guardo en mi memoria muchas y variadas anécdotas.Una de ellas es una curiosidad que rompe con algunas reglas del marketing; sucede que grabando comerciales en Santiago conocí al señor Fey Rapaso, hijo de don Rafael Rapaso Peralta, dueño de Radio Progreso o mejor dicho “La Voz del Progreso” de la cual contaremos una que otra anécdota interesante.
Sucede que la amistad con Fey Raposo me llevó a aceptar la dirección de “Radio Progreso” con sus 1250 KLC A.M.
Muchos personajes desfilaron por aquella cabina sin aire acondicionado, bien recuerdo a Delcio Pérez, Tito Marte, Mateo Jonás Castillo-Not 1250, Tito Evaristo –Tavárez y el técnico más famoso «Lin”. Además de Criso que era utility; en el lobby nació la Escuela de Formación Especial que comenzó impartiendo cursos de locución.
De la “EFE” salieron voces muy buenas, tal el caso de Rey Peña, Yaquelyn Contreras, Emely Pérez, Tito Marte, Rondón Amparo, Josep Paula y el licenciado Lisandro Reyes que hoy dirige el departamento de relaciones públicas UCATECI en La Vega, es también un excelente locutor, y quiero hacer mención aparte de un muchacho que llegó del sur del país, de Barahona si mal no recuerdo, Freddy Martínez, educado, muy disciplinado y emprendedor, hacía un programa de éxitos, ganaba 125 pesos al mes; hoy Freddy Martínez es el que conduce con muy buenos aciertos la Asociación Duarte de Ahorros y Préstamos, vaya!! Lo que es la vida.
Retomando la idea del segundo párrafo, sucede que “Radio Progreso” no era la número, sin embargo en esos días estaba de moda los chicos y los chamos, y un día le dije a Tito Tavarez; “¿Que tú crees si hacemos un programa con la música de los jevitos de ahora?” y ¡zas! Dicho y hecho le pusimos “cantan los Chamos, los Chicos y Mermelada” en horario de 10:00 A.M. a 12:00 P.M. en la mañana, aquello fue de antología, los chicos y chicas desfilaban a diario a conocer a Tito Tavarez y apuntarse en el figureo, llegó tan lejos que llevamos 3 minibuses a “Rahintel” que tenía un espacio pareado pero en televisión, allá nos brindaron emparedados y jugo.
Por una traición de un funesto personaje tuve que salir de “Radio Progreso”, y pasado unos meses saqué al aire en “Radio Tiempo” que era propiedad de Luis Correa uno de mis hijos más queridos “El Gran Cultural Musical”, salía los domingos de 12:00 a 2:00 P.M., y como; repito hacía de visitador y locutor, aquí les dejo lo que ocurrió estando en la ciudad capital, trabajando en Farmacon C. x A.
Un buen día me encuentro con “Morily”, con un maletín en la mano y me dice que tenía una cita en las Fuerzas Armadas, que si yo quería ir que había un turno abierto.
“Morily”, había estado de puesto en San Francisco de Macorís en la fFortaleza Duarte como capitán del Batallón General Olegario Tenares; a él se le recordaba con mucho agrado, pues aún siendo militar llegó a codearse con los estudiantes de tú a tú y jugaba baloncesto con pantalones cortos.Recuérdame: -me dijo-; “debes estar a las 7:30 A.M. en la oficina de la secretaria de las Fuerzas Armadas – “sí señor” le dije, gesticulando un saludo tipo militar.
A tiempo, allí estábamos; nos recibió un sargento, y Morily paso primero, transcurrido como unos 45 Mts., el sargento me llamó, en el despacho me recibió el capitán Peña; y después de los saludos comenzó por conocer para cuál laboratorio trabajaba, cuál era mi nombre y mi cédula, y ahí fue cuando me dijo: “un momento, por favor”. Y sacó un cuaderno de la gaveta derecha de su escritorio. “¡Ah!, usted es William Ramón García Castillo, vive en la Bienvenido Fuertes Duarte # 4, tiene un programa de radio los domingos que se llama: El Gran Cultural Musical por Radio Tiempo”, eran los días del balaguerato y los guardias eran cuadros del PRSC.
Tragué en seco y por poco mis esfínteres se flojan y hago un tollo en aquel lugar.Y continuó: “esa música que usted pone es media peligrosa, pero no se apure lo hemos vigilado y ya usted está tranquilo».Suspiré, le di las gracias, él me dio una tarjeta firmada, para que según él nadie me molestara.Qué gran susto, el mejor de mi vida locutoril.¡Nos vemos!










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