Queridos jóvenes:
Hoy inicia una nueva etapa en la que ustedes deberán afrontar con responsabilidad el desarrollo de su existencia, el rol que antes asumieron sus padres deberán dejándolo atrás, comprendiendo que de ahora y en adelante, el curso de sus vidas recae en exclusivamente en ustedes.
Les empezaré diciendo que la verdadera madurez se logra cuando somos capaces de asumir con responsabilidad y conciencia cada uno de nuestros actos, por lo que tendrán que reflexionar en cada uno de sus hechos, tomando con sabiduría las decisiones que determinen cada momento.
¡Eso sí! acérquense a lo bueno y lo correcto. Los buenos hábitos se convierten en costumbre y filosofía de vida.
Deben saber que tienen derecho a equivocarse en las tomas de elecciones, en donde muchas veces podrían herir a terceros; la clave es reparar sus errores a tiempo, ya que la grandeza en los seres humanos reside en hacer el menor daño posible a los demás; procuren no lastimar ni salir lastimados.
Les costará entender y asimilar que algunas decepciones son ocasionadas por las personas que más confiamos o amamos, esto se debe a que nos forjamos demasiadas expectativas de ellas. Lo aconsejable es aprender a sobrevivir y coexistir con esas desilusiones.
El camino es largo, angosto y dificultoso para llegar a la meta, por eso requerirán del ingrediente indispensable: la pasión que le pongan a lo que hacen, asumiendo un compromiso con ustedes mismos sobre las metas que quieran lograr.
¡El éxito no llega solo! depende de ustedes ser competitivos y hacer las cosas bien, por lo que necesitaran educarse, ser disciplinados, esforzarse dedicando largas horas sin descanso para hacerlo bien, hacer, deshacer y volver hacer, asumir sus deberes y respetar las normas como orden único para la convivencia social. ¿Para qué llegar? Para incorporarse a la vida laboral y social, transmitir los valores, formar un hogar (si así lo desean) y enfrentarse a la realidad que no está fuera de este mundo.
Para alcanzar el éxito no es necesario caer en la mezquindad, les advierto que ese “éxito” solo les dura mientras se descubra la verdad de cómo actuaron.
Adquirir y cultivar ciertas virtudes requiere tratar de vencer los miedos y las dificultades que muchas veces son impuestas por la sociedad, por un patrón pesimista de la crianza recibida, las religiones y el sistema como un todo. Esto les va adoctrinado de tal manera que van perdiendo su capacidad de reflexionar, cuestionar y defenderse.
¡Les recuerdo algo! opten por los valores, aunque no lo comprendan o no se lo reconozcan en el entorno donde ustedes se están desarrollando; el futuro da muchas vueltas y aunque les parezca lejano, las cosas buenas son reconocidas y valoradas en su debido tiempo.
Las buenas costumbres son heredadas de sus antepasados, el mejor legado que los padres pueden dejar a sus hijos, por lo que vale la pena atesorarlos cada día, ya que de dónde venimos, eso lo que en realidad vale.
En ese punto debo decirles, que no somos la familia perfecta, deben estar conscientes que nos arropan los problemas y las diferencias de cualquier familia común que puedan conocer. La clave consiste en que algunas familias superan sus situaciones, a través del diálogo y la inteligencia emocional que puedan tener sus miembros. El respeto a la diversidad de ideas y a otras muchas cuestiones, a largo plazo nos permiten fortalecer los afectos en la familia.
Ustedes se preguntarán ¿cómo podemos alcanzar la felicidad? La felicidad es una carrera en la vida que se logra con la libertad, es una construcción cotidiana. Cuando ese momento en sus vidas les llegue, no se nieguen al derecho de ser feliz. ¡Ojo! sean egoístas y celosos de ella, disfruten la felicidad. Ese sentimiento de pertenencia les servirá para defenderla a costa de lo que sea.
Deben estar conscientes de que los seres humanos poseemos un defecto llamada envidia, donde las personas muchas veces no son capaces de sortear las dificultades que les va presentando la vida; y cito la frase de un amigo son: “francotiradores de la envidia” incapaces de disfrutar el éxito de los otros, por eso sean celosos de su privacidad, les aseguro será la garantía para su tranquilidad.
¡Algo muy importante! la felicidad no se compone lo material, aunque hay que reconocer que son medios para mejorar las condiciones de vida, lo cual es válido aspirar para la obtener bienes. Tengan siempre presente que en la medida que pueden alcanzar las cosas que les hagan felices y saber además controlas las apetencias. ¡Por favor! no desgastes emociones pensando en cosas que le faltan, valoren y disfruten las que ya han obtenido. La felicidad se edifica y se vive de momentos e instantes, ¡nunca lo olviden!.
Si ustedes deciden tener una vida de placeres, siempre intenten dominar sus emociones, para que esos instintos propios de la naturaleza humana no terminen controlándolos.
Saben una cosa! a su edad quise cambiar el mundo con ideas que me hacían pensar que con un simple cambio de mentalidad, tal vez propio de mi edad, el mundo cambiaria, ¡pero qué va!, fui una ilusa con esas utopías, pues los años me hicieron entender que no podemos cambiar al mundo, que es el mundo que termina cambiándonos.
¡Cuidan las palabras! por sus formas y sus tonos al ser expresadas pueden despertar ciertas emociones; las mismas podría contribuir en las pérdidas de personas, amigos, trabajos y fracturas de cercanos lazos familiares.
La vida deben aprender a mirarla desde la realidad, pues no es como los cuentos de Hadas. En muchas ocasiones sentirán un miedo que les quite las ganas de seguir viviendo. Hagan un esfuerzo por superarlo ¡ pues nadie les dijo que será fácil!. Y cuando hayan vencido sus miedos, vuelvan a tomar el control de sus vidas.
No! terminen de una vez y para siempre en comprender que la vida es un círculo vicioso, en donde deberán recargar nuevas energías para afrontar y sentir nuevas emociones. Sean capaces de enfrentar al sol, mirarlo de frente y decirle que ahora son más fuertes y positivos; porque pese a todo, la vida merece ser vivida.
Una última cosa muchachos, si escuchan que alguien quiere darles un consejo, escúchenles, las experiencias de los demás tienen algo bueno, y es que los hace prevenir y evitar las dificultades que otros atravesaron.
¡Eso sí! les pido que me ayuden a entrar en razón si algún día me equivoco, sean ustedes también mis consejeros, pues no sé si aún permanezco a su lado, la muerte puede silenciarnos de repente.
Les dejo con esta frase de Nietzsche: «el individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo».
Les quiere, su tía.











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