La economía dominicana es especialmente sensible al precio del barril de petróleo y sus derivados, esto porque las fluctuaciones de precios internacionales tienen un impacto directo en los ingresos fiscales, el gasto público, las importaciones, divisas y la tasa de cambio. Por igual, es un insumo de la producción que afecta los precios de la economía interna, elevando el costo de los bienes de consumo, tanto intermedios como finales. A causa de ello, la población sigue con especial interés la cotización del petróleo, pues conoce que un incremento de éste tiene implicaciones severas en el presupuesto familiar.
Precisamente, en las últimas semanas del 2020 y comienzos de este 2021, han emergido preocupaciones ciudadanas por los elevados precios de los combustibles; una coyuntura cíclica y recurrente en países “importadores netos de crudo”, como la República Dominicana, ante el incremento del precio del crudo en el mercado internacional. Nuestro país no tiene poder de mercado para incidir en los precios, ni por la demanda u oferta mundial del petróleo, por lo que queda a merced de las fuerzas del mercado y las tensiones geopolíticas que inciden en su cotización.
Sin embargo, en el caso dominicano, los elevados precios de los hidrocarburos no están exclusivamente determinados por los vaivenes del precio del barril del petróleo en el mercado internacional. Una parte importante de la estructura de precios de estos bienes se debe a los elevados impuestos, y, por otro lado, a los márgenes que fija el Ministerio de Industria, Comercio y MyPIMES (MICM), junto a los sectores intervinientes en el mercado desde la distribución, la comercialización y el transporte.
¿Por qué la economía dominicana es sensible a los precios internacionales del petróleo?
Primero, por la parte fiscal, que tiene que ver con los ingresos y gastos del Estado, debemos tener en cuenta que en promedio el 10.8% de los ingresos tributarios provienen de la recaudación de los Impuestos Selectivos a los Hidrocarburos (Período 2014-2019). Los combustibles en el país están gravados, tanto el ISC Específico (Ley 112-00 de Hidrocarburos) como por el ISC Advalorem (Ley No. 557-05 de Reforma Tributaria), así como por el Impuesto de RD$2.0/Gal de Gasolina y Gasoil (Ley No. 253-12- de Fortalecimiento de la Capacidad Recaudatoria del Estado).
Segundo, los precios internacionales del petróleo afectan el subsidio eléctrico que el Estado brinda a los hogares en virtud del déficit financiero de las distribuidoras de electricidad por la energía servida por los generadores de energía eléctrica en el país, cuya generación depende de combustibles fósiles. Las transferencias al sector eléctrico en el periodo 2014-2020 fueron en promedio de 0.7% del PIB (RD$23 mil millones de pesos).
Cabe destacar que el presupuesto general del Estado se estima partiendo de ciertos indicadores macroeconómicos (Marco macroeconómico), donde el precio del barril del West Texas Intermediate (WTI) es una variable de gran importancia. En el PGE 2021, el precio del petróleo se estimó en US$ 45.50, lo que indica que, si el precio del petróleo se sitúa por encima de ese valor durante el año, podría generar mayores gastos por transferencias corrientes al sector eléctrico y más presión en las finanzas públicas, y, por ende, en el objetivo de déficit presupuestario de 3.0% del PIB.
Tercero, por el lado de la Balanza Comercial, también incide en una mayor factura petrolera, que incrementa las importaciones de crudo e incide en un déficit comercial más elevado. En consecuencia, podría desencadenar un descalce en el mercado cambiario al elevar la demanda de divisas de importación, presionando al alza el tipo de cambio.
Los efectos en el mercado interno por mayores precios de los combustibles impactan la canasta básica familiar por el rubro del transporte, que representa más del 15% de su valor.
Altos precios y su vinculación con los impuestos y márgenes de comercialización.
Una de las razones que determinan los altos precios en la gasolina son los impuestos que representan el 40% y el 38.6% de la gasolina premium y regular, respectivamente. Para el gasoil premium y regular representan el 28.8% y 26.7%, respectivamente. El Gas Licuado de Petróleo (GLP), combustible de uso generalizado, tanto doméstico y de transporte, tiene una carga fiscal de 12.5%, dado de que solo se le aplica el 16% del ISC advalorem.
Los márgenes de comercialización que implementa el Ministerio de Industria, Comercio y MyPIMES (MICM) a los distribuidores, detallistas y transportistas del sector hidrocarburos determinan casi el 20% del precio final. Entre impuestos y comisiones a sectores del mercado de hidrocarburos tenemos que la participación de ambos rubros en el precio final anda en un margen de 59-32% del precio final. Por ejemplo, para el caso de la gasolina premium, de RD$223.10 por galón, ambos rubros representan unos RD$128.86 por galón, para una proporción de 58.7% del precio final.
Si comparamos la carga de impuestos de los hidrocarburos en República Dominicana con los países de Centroamérica, tanto para la gasolina premium y regular, en el país son más elevados que el promedio centroamericano. Los precios de ambos derivados se sitúan en enero 2021 en US$3.73/Gl y US$3.50/Gl, lo que se debe a los impuestos aplicados en el país, que después de Costa Rica, aplica los impuestos a los hidrocarburos más elevados de Centroamérica y El Caribe (US$2.25 y US$1.34 por galón para cada tipo de gasolina).
¿Qué podemos hacer ante tal coyuntura?
La República Dominicana debe aprovechar el próximo pacto fiscal para hacer una reforma a la tributación de los combustibles. Las autoridades fiscales deben reducir las exenciones a los hidrocarburos por parte de los generadores de electricidad que se eleva anualmente al monto de RD$20 mil millones de pesos. Los impuestos a los hidrocarburos deben alinearse a los principios de la tributación verde: aquellos combustibles que más contaminan deben pagar un impuesto mayor. Esto no está pasando actualmente, debido a que el gasoil y la gasolina regular, a pesar de contaminar más, pagan menos impuestos que la gasolina y gasoil premium de menos aditivos contaminantes.
Hay que llevar transparencia al mercado de los combustibles, sobre todo, al Precio de Paridad de Importación, que es la base del cálculo de los precios finales al consumo. Actualmente dicho PPI está conformado de una serie de cargos como: Precio FOB; Flete; Seguro marítimo; Costo Bancario; Otros Costos; Costos de Manejo de Terminal y Gastos Administración Legal (PPI=FOB+ FT+SM+CB+OC+CMT+GAL).
Todos estos componentes del PPI, aunque están consignados en el Reglamento de la Ley No. 112-00, no se tiene desde el MICM un detalle que permita que el ciudadano contemple por sí mismo la composición del precio final. Con esto se hace menos transparente y opaca la información que debe llegar a los consumidores de forma diáfana.
Por último, debe flexibilizarse el mercado de los combustibles para que no sea el MICM y los agentes del sector los que determinen sus márgenes de comercialización sin la incursión de una entidad que represente los intereses de los consumidores. Debe encontrarse una fórmula que permita que el mercado por libre competencia racionalice esos márgenes como en cualquier mercado de la economía.
El primer paso a la confianza es la transparencia. Todo lo que necesita el gobierno en momentos que comienza a brotar el malestar social por el incremento sostenido de los precios de los combustibles.










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