El Núcleo de Escritores de la Región Nordeste tiene el honor de publicar el ensayo literario del escritor Emmanuelle Taveras.
La literatura como un reflejo social del autor
Por Emmanuelle Taveras
En el vasto e infinito universo en el que se circunscribe la expresión literaria como el arte de exteriorizar una visión microcósmica e introspectiva de ideas, se evidencia en cierto modo una significativa multiplicidad divergente en la expresión del pensamiento. Aunque su esencia permea todas sus ramificaciones, es ineludible connotar que solo alcanzamos el éxtasis de la realidad cuando somos partícipes y cómplices de la vida del autor.
Todo proceso de construcción de la identidad literaria se encuentra marcado inherentemente por el entorno social. Para Lukács citado en Gómez (1996): “El pensamiento y la imaginación de las personas no son más que un reflejo de la realidad del mundo externo, independiente de la conciencia” (p.112). Según este marxista, el autor no puede concebir una producción literaria sin que en la ínfima parte estén plasmados los vestigios de su contexto social.
En la creación de las producciones de los diversos autores del mundo de la literatura es notable apreciar la conformación estructural de sus personajes y la compatibilidad extrapolada de la realidad modificada que comparten con su creador.
El Jugador de Dostoievski, es el inherente cuadro de un existencialista dependiente de una vida disipada que marca en cada cuadro la esencia misma de su particular estilo, (Dostoievski, 2009, p.186). Esa dependencia por el juego, pero a la vez ese carácter de afrontar la dura realidad representa la voz de una Rusia decadente. En cada línea de sus obras sabe plasmar su realidad interna, cada uno de sus personajes responden a un patrón intrínseco que oculta el autor como: la falta de dinero, las ansias de conseguirlo, los asuntos espirituales y la soledad. La estructura de su obra graba detalles indiscutibles de un espíritu aventurero que se alimenta de libertad; los lugares y espacios seleccionados por él en sus producciones corresponden y se ajustan al perfil de sus personajes. Es evidente como la ansiedad por la falta de dinero alimentaba su creatividad, convirtiendo su agonía personal en inspiración literaria.
Los diversos cuadros antagónicos a la armonía humana que ha presentado la historia han repercutido ineludiblemente en el pensamiento literario, ese grito impotente, esa angustia delirante, ese ser insatisfecho de compartir ideas inventadas; es el artista reciclado que con sus perennes huellas destruye y vuelve a construir un mundo no con manos humanas sino con la pluma del alma.
En el poema Ruinas (Ureña, 1876), es notable como su enfoque que definen gran parte de su trabajo poético es permeado por la realidad social existente en su tiempo: la lucha política, la ignorancia, la inestabilidad y el amor a la patria forman parte de su realidad social. Es la prominente artista que dibuja un cuadro poético donde plasma sus más hondas nostalgias, pero a la vez impulsa el motor de arranque de la esperanza y la lucha por defender el acto más sublime de los pueblos: su libertad.
Engels citado en Gómez (1996) afirma: “(…) que el escritor debe orientar al lector a extraer soluciones de los conflictos sociales que, por necesidad, tiene que mostrarle en su obra” (p.104). El trabajo literario de los independentistas no se limitó solo a la estética estructural de sus letras, sino más bien, a usar las mismas para edificar el espíritu de la nación.
En el culmen de escrito, es menester resaltar que la grandeza de la literatura consiste en darle vida a los eventos sociales que de una u otra forma nos tocan vivir llevando en la madeja de sus alas nuestros temores, ansiedades y la locura que nos invita a hacer la parte neurálgica y material de esa amalgama de ideas, así como los pensamientos que revolucionan y modifican nuestra realidad. Su aspiración es adaptarse y fusionarse para expandirse a los lugares más ínfimos usando nuestro contexto como plataforma para desnudar la grandeza de los hombres haciendo de lo lúgubre y trágico la espina dorsal que sostiene la formación de un mundo más creativo y, sobre todo, de una sociedad más humana.
Referencias Bibliográficas
- Dostoievsky, F. (2007). El Jugador. España: Mestas.
- Gómez, F. (1996). La Crítica Literaria del Siglo XX. España: ADAF.
- Medina, M. (2013). Comentario de textos literario-Poema Ruinas. Recuperado de https://es.slideshare.net/melissamadisson/comentario-de-texto-literario-poema-ruinas








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