Juan de Dios Ventura Soriano (Johnny) está en su última morada luego de un recorrido por la tierra de 81 años como un ícono de su pueblo.
No está cansado ni está triste. Ahora está gozoso y desde otra dimensión surge el mito entre sus seguidores.
Sus talentos supo transmitirlos con tanta alegría, fuerza y entusiasmo que desde el momento y el día siguiente que se difundió la noticia de que había expirado, emisoras de radio comenzaron a tocar sus discos. Se convirtió en una especie de paradoja: celebrar el luto con música.
Johnny nació en un hogar materialmente muy pobre de Santo Domingo el 8 de marzo de 1940. Cuando él tenía 5 años de edad su padre abandonó la familia, la madre como empleada doméstica ganaba 8 pesos mensuales, por lo que a muy tierna edad tuvo que lanzarse a la calle a ver, a imaginar y a fortalecer la voluntad.
La precariedad económica que arropaba a su madre y a otros dos hermanitos sirvió para estimular su creatividad. Un día vió a unos hombres que sacaban peces del mar con hilos y anzuelos. Él los imitó y en su primer día de pesca Johnny capturó siete peces de los cuales vendió cinco y dos los llevó a su madre con los que preparó el almuerzo.
Esa fue práctica frecuente pues con la pesca ayudaba económicamente a la familia y pudo ir comprando ropa. “Es penoso que haya tanta gente que no come, que pasa mucha hambre pese a que hay tantos alimentos. Es cuestión de actitud, nadie del barrio decidió hacer lo mismo que yo”.

De las muchísimas historias y anécdotas que se relatan de Johnny Ventura, hay una muy humana. Se trata de una persona que en sus años de juventud era fanático de su música, pero ya habiendo alcanzado la edad madura sufría de alzheimer pero cuando escuchaba merengues de Johnny tenía momentos de lucidez. Ventura se enteró de este caso y lo visitó propiciándole un día muy feliz a su seguidor pese al grave padecimiento que lo afectaba.
Persona de gran diversidad de talentos, con su paso a la eternidad el pueblo ha medido que Johnny es un dominicano universal. Su formación musical en la Escuela de Canto y Música fue la credencial que le permitió revolucionar el merengue, que es la identidad musical de República Dominicana.
El director de la escuela doctor José Dolores Cerón fue quien le aconsejó que se dedicara al merengue, aunque quería ser bolerista. “El bolero tiene mucha competencia, debutará tarde en un género el cual tiene muchas figuras establecidas como Raúl Chau Moreno, Pedro Vargas, Pedro Infante, Lucho Gatica, mientras que en el merengue solo tendrás a Joseíto Mateo”, le explicó.
El maestro José Dolores Cerón también le sugirió llamarse Johnny, debido a que su nombre de pila Juan de Dios Ventura Soriano era igual al del aviador Juan de Dios Ventura Simó que vino al país en la invasión del 14 de junio de 1959 a combatir al régimen dictatorial de Trujillo y no le iría bien como artista si usaba el mismo nombre de un opositor al gobierno.
Sobre los aportes de Ventura al merengue, el maestro Ramón Orlando afirma que “todo lo que se hace hoy en el merengue lo inventó Johnny”. Fue Johnny quien modificó la estructura de las orquestas de 30 integrantes los redujo a 12, introdujo el ecualizador, dos trompetas, dos saxofones, al güirero lo colocó delante, en la primera línea de la agrupación, paró a los músicos pues antes todos tocaban sentados, diseñaba los trajes y uniformó a los componentes de su combo Show.
Produjo 106 discos de larga duración y preparaba el 107 con Emilio Estefan. Entre otros títulos de su amplia discografía están El Tabaco, El Pingüino, La protesta de los feos, la Agarradera, El que Venga Atrás que Arree, Salsa pa’tu lechón, Bobiné, El Carbonero, Pitaste, Cuando yo me Muera, Este disco se Rayó.

La súbita partida física de Johnny Ventura a la eternidad ha generado gran pesar entre todos los dominicanos residentes en el país o en el exterior y en muchos países latinoamericanos y de Europa, medios de comunicación de diferentes lugares han difundido la noticia y recogen declaraciones destacadas figuras del arte musical. El periódico New York Time define a Johnny como el Elvis Presley del merengue.
Sobre la ejemplaridad de su trayectoria, el periodista Persio Maldonado, director del periódico El Nuevo Diario, en su editorial del jueves 28 afirma “rodeado de tentaciones, Johnny fue un hombre ejemplar en su vida y familia”.
La verdad es que alrededor de Johnny Ventura y su familia nunca se ha escuchado ningún escándalo. En una entrevista que él concedió al diario El Caribe, publicada en fecha 26 de julio, afirmó que no conoce lo que es droga y esperaba no recibir mala noticia en ese sentido de ninguno de sus descendientes.
Se caracterizó por su capacidad de emprendedor lo que le llevó a incursionar en diferentes actividades relacionadas con el arte. Además de cantante, fue arreglista, compositor de más de 700 merengues y principal bailarín de la coreografía que creó, produjo programas de televisión, promovió y asesoró artistas de las jóvenes generaciones.
Pese a la diversidad de sus actividades, sacó tiempo para estudiar y graduarse de licenciado en derecho. Incursionó con notable éxito en la política, ámbito en el cual alcanzó ser diputado y alcalde de Santo Domingo. La ceremonia fúnebre incluyó exponer sus restos en la Cámara de Diputados y en el palacio del Ayuntamiento del Distrito. Durante los cuatro años como diputado nunca faltó a las sesiones. Cuando estaba de gira cumpliendo contratos de trabajo en el exterior Johnny regresaba un día antes al país, para volver a irse tan pronto terminaba su compromiso en el congreso.
Por la grandeza y por sus aportes a la cultura, sus luchas por la justicia social y por un mejor país, el Presidente Luis Abinader declaró duelo nacional por tres días jueves 29, viernes 30 y sábado 31 de julio cuando fue sepultado en horas de la tarde en el cementerio Cristo Redentor de la capital.











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