Espera un segundo, ¿no se supone que debe ser amor la palabra correcta? Lamento la desilusión, pero no, es correcto el título.
Todos estos días han coincidido en los diferentes websites que suelo leer temas relacionados con estudios de pareja. Normalmente uno avanza en un artículo y se dice, pero es que ya esto lo sabía. De todas formas, siempre aparecen datos que resultan curiosos. El dato más novedoso, dice que cerca del 70% de las relaciones prolongadas de parejas corresponde a personas que durante un tiempo tuvieron una amistad. Pensaran, lógico, nadie se enamora de una persona que no conoce o un enemigo. Sin embargo, hay dos aspectos diferenciadores. Una cosa es que te atraiga una persona, te acercas, se conocen y terminan juntos. Otra muy diferente es que se conocen, se llevan bien y un día de la nada, despiertas diciendo, pero y qué sería de nosotros si estuviéramos juntos. Ese estudio sugiere que ese gran porcentaje, corresponde al 2do grupo.
Un cuento de hadas o quizás telenovela mexicana. Mi esposa y yo nacimos siendo ya vecinos. Menos de un día de diferencia, si me preguntan nunca lo dije, pero es más vieja que yo, me lleva 18 horas. Nuestros padres, profesores ambos, todo el tiempo han sido amigos, hasta compadres. Su hermano, mi compañero de toda la secundaria. Mi primera bicicleta la heredó ella. Su primer jumo, lo provoqué yo. Para poder salir en las noches, ideal si era conmigo pues eran más flexibles con la hora de llegada, que por cierto en mi caso, nunca era antes de las 4am. Cuando me inicie teniendo novias, que fueron muchas, siempre era coordinado con su hermano para poder visitar la misma casa o zona. La residencia donde viven mis padres, la construyó mi suegro…
Un día, ante una búsqueda incansable de encontrar esa persona que me mueva los tornillos de la tapa de mi carburador, en lenguaje de hoy, se diría, alguien que disloque mi GPS. Me digo, pero mi mismo ¿será que lo que tanto quisiera y busco lo tengo más en frente de lo que parece y pienso?
Si les digo que me correspondió y hemos sido felices para siempre, no sería para nada entretenido. ¿o sí? Tenía que pasar por angustia y sufrimiento primero. Fueron 10 insistentes, pero constantes años de cortejo. Bien ganado mi madre desde pequeño me decía “cabezú”, no por grande, por terco. Su madre un día me dice: – “mira, aquí hay un muchacho que ya ha venido varias veces, yo creo que se te van a adelantar” Le respondo: – “doña, no se preocupe, así ella aprende por lo menos a besar y no tengo que coger lucha enseñándole” y es que siempre he sido así de espontáneo. 4 años duraron ellos, casi me convencí de que ya no sería posible. Su ruptura, mi esperanza. Le envié un gran arreglo de príncipes negros con una nota a mano encriptada que para colmo fue una desgracia. No me habló por más de un año. Ni siquiera ella hoy en día sabe el por qué. Curioso de las flores es que su madre, las guardó sobre la despensa, se disecaron intactas, duraron más de 5 años sin desintegrarse. Recuerdo haber viajado y traerle un regalo, toco a la puerta, abre, agarra el bolso que lo envolvía y vuelve y la cierra con tremendo estruendo frente a mi cara. Sentí que todo se acabó, ya no volví a insistir más, por unos meses claro.
Una noche. 23 de diciembre. Salgo de donde mi novia de ese momento, la 2da. relación más larga que tuve, quizá la 3ra. quien sabe. Llegó con un amigo a un restaurante en busca de unos tragos y “zass” sentada ella con toda su familia. Me armé de valor pues me temblaban las piernas y fui a saludar, total, no me dirigían la palabra, lo peor era que me ignorara una vez más. Su hermana, hoy mi cuñada, queriendo disfrutar los placeres nocturnos, a sabiendas de que andar conmigo era carta abierta, luz verde, para llegar tarde, insiste en que acepte pedirle a sus padres quedarse conmigo para salir a discotequear. Lanzo hábilmente mi anzuelo y le digo: – “si logras convencer a tu hermana, yo feliz”. No sé cuál de todos los elementos, o si todos juntos, el tiempo sin vernos, los shots de tequila que les ofrecí, el humo y el flash de la discoteca bien oscura… entendí que la forma como me miraba, aún hablando poco y medio distante, era distinta.
¿tenía razón el estudio? Quisiera creer que sí. 3 años de amores. 13 casado. 2 hermosos, y en voz baja, tranquilos hijos. No hay fórmula perfecta. No todo ha sido color de rosa. Pero ambos le echamos muchas ganas. Tenemos muchos proyectos comunes corriendo. Nos tomamos nuestro tiempo exclusivo para nosotros. Mantenemos la complicidad. De hecho, soy de los pocos hombres que pueden decir estar felizmente casados, aun sin que ella esté presente para pellizcarme.
¿Para qué entonces poner un título de “divorcio” si hablaras de romance? Simple, aunque no tan obvio. En la actualidad, la mitad de las parejas que se “ajuntan” terminan separados. No soy terapeuta, no he hecho estudios de campo, pero he observado casos, muchos. Entiendo suceden por 2 grandes razones. La primera de ellas es que uno de los 2 no hace el switch mental entre la soltería y las responsabilidades de vida en pareja, quieren tener solo los beneficios, pero no los sacrificios, ambos vienen en el mismo paquete y no se pueden excluir uno de otro. Ese grupo durante los primeros 5 años o antes, se marchan. El otro grupo está basado en el descuido hacia el otro y hacia si mismo cuando vienen los hijos. Ya la pareja no es el centro de atención sino la crianza, los compromisos económicos, el foco en las carencias. Resulta que un día, los hijos crecen, ya no necesitan esa atención, sobra demasiado tiempo en la vida de los padres, pero no se conocen, son dos extraños, no saben cómo convivir juntos pues muchos años atrás dejaron de hacerlo. Creo que el origen del “viejevo” también es ese, sobra un poco de dinero así que hay que desacatarse para recuperar el tiempo perdido.
En cualquiera de los casos, pareciera que, al poner los momentos divertidos o felices contra los difíciles, estamos poco dispuestos a tener momentos tristes y buscar soluciones juntos. Soltamos fácilmente. Somos poco tolerantes. Nos hacemos de la idea que mejor seguimos buscando nuevas opciones, en vez de intentar enderezar lo que tenemos, claro, siempre y cuando los 2 estén dispuestos a remar en la misma dirección. El mejor consejo que alguna vez me dieron, fue cuando anuncié que me iba a casar. Dos amigos me invitaron a un trago y me dijeron: – “todavía estas a tiempo de dar marcha atrás, si sientes que no es la indicada. De tener el pensamiento que sí no va bien, se separan, no sirve. Mira nosotros, que somos expertos en divorcios, uno 3 y otro 4, por si fuera poco, si hubiéramos sabido que esto iba a ser así, no nos dejamos de la primera esposa”.
Algunos son muy malos recibiendo consejos, yo peor dándolos. Para ambos casos, ojalá y no perdamos el tiempo. Pero si lo que he vivido, algo me ha enseñado, es que no debes buscar belleza, riquezas, farándula. Si quieres relaciones de larga duración, busca valores de fondo. Quien pueda venir con formación de hogar y llevar adelante uno. Quien pueda educar hijos para que sean entes sociables. Alguien que no necesite siempre estar de acuerdo contigo, pero lo respete y entienda. Con la capacidad en todo momento de ser tan sincero que duela, solo para que seas mejor persona y que cuando te toque ser a ti sincero, que tenga la humildad para aceptar y crecer juntos. Dicen que el amor es ciego, y claro, es que probablemente lo tengas al lado tuyo y no te hayas dado cuenta. No se divorcien a primera vista, hablen al respecto y luchen por su futuro.











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