Querida Muralla o Muro, históricamente, los hombres o los imperios han querido utilizarte para dividir a los humanos y peor aún, que los extraños no puedan visitar tus territorios.
Nada de esto frena a la gente para cruzar de un lado a otro. Te cuento que la Muralla China, hecha en el 215 antes de Cristo, con 5000 kilómetros de extensión, no pudo evitar que miles de chinas salieran preñadas de extranjeros que brincaron la famosa muralla de China, pasándole por encima a la muralla y a la China.
Querida Muralla de Estambul, hecha en el siglo V, con dos mil cincuenta y dos kilómetros, un poco más vieja que la de Pamplona del mil quinientos doce en España y hoy la ciencia puede demostrar que ni Lorca, ni Don Quijote, ni Miguel de Unamuno, ni Ortega y Gasset, ni Manolete, el mejor torero. Su sangre no era pura española.
Alguien brincó el muro, señor Muro de Berlín, colocado para dividir los comunistas alemanes y los no comunistas también alemanes, fue derrumbada en 1989, entre los escombros encontraron preservativos de todos los países del mundo Americanos y de la Unión Europea. Y un cementerio de espermatozoides, pañuelos llenos de besos, un montón de banderas gays y muchas huellas de lágrimas disecadas. Los muros no sirven para nada.
El último, el de México los carteles lo cruzan por túnel para pasar drogas al mercado norteamericano para unos clientes de 50 millones de usuarios diarios, no hay muralla que frene a la gente. Sólo conozco una de 15 pulgadas que un amigo no ha podido cruzar o brincar en 20 años, que tiene la misma altura que su esposa acostada.
Todo comenzó un día en que su mujer encontró a mi amigo en su calidad de sastre, tomándole la medida de un pantalón a una prostituta de la casa de Felipa y entre las medidas necesarias estaba el ziper de su parte de alante, que estaba llena de salud, de grandeza, un poco más bajo de la loma Quita Espuela y la esposa del sastre lo tomó tan en serio que le dijo, delante del cuero, “mi cuerpo desde hoy es una muralla de 15 pulgadas que nunca pasarás, ni brincarás, ni habrá escalera que pudieras subirte, no tiene ni túnel que lo llene de oro, millones de drogas, flores, perfumes y tus mejores oraciones a Dios, nunca te subirás a este túnel, porque no está hecho de cemento, ni de alambre de púas, está hecho de vergüenza, de respeto, decisión. Este muro sólo lo tumba Dios”.
Y por cosas de la vida mis dos amigos ya murieron y el sastre jamás se brincó el muro.
Parece que cada hombre o mujer tienen su propio muro.
Sólo le pido a la mía que me deje brincar por última vez, que me deje ser su sombra, que me deje asfaltar su muro de pura flores, por Dios, solo una vez y te bajaré una estrella.
Por Dios, te lo pido sólo una vez.
Atentamente Manolo Bonilla
tú ex-Muro.











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