Todo se trata de orgullo. Ojo, que intencionalmente no quise usar el término soberbia, pues lo segundo tiene una incapacidad de admitir que se equivocó. Además, es un pecado capital.
Me refiero con esto a aquellas personas que ahogadas por ejemplo en casinos te pueden decir, esto fue lo que aprendí de mi padre. Modo víctima. Por el contrario, hay otros que teniendo una madre metida en bemberria, en la calle y ausente, aprovechó ese silencio, para aprender un oficio, estudiar y así superarse. Modo Empoderado. Igual sucede con parejas que son bien estables, dedicados a sus trabajos y familia, llega la oveja negra y con frecuencia se les escucha.: “este a quien salió, eso no fue lo que te enseñe”. Expresándolo básico, aceptamos o rechazamos los modelos parentales con los que vivimos, sin importar o dejando de lado si esos modelos son moral o socialmente aceptados o no.
¿Mi familia tiene una finca? Voy a estudiar agronomía, así ese conocimiento combinado podrá catapultar nuestro negocio. ¿Mi padre se dedica a la construcción? No, entonces me inclino por la medicina. Pienso que el punto de inflexión está en el momento que decides qué camino tomarás una vez terminado el colegio. ¿Yo? Ingeniería Industrial. Una carrera que no se imparte en nuestro pueblo y me abre la oportunidad de vivir lejos de casa.
Fueron muchos los que me alentaban a prepararme para continuar el legado familiar. Lo veía de otro modo. Padres jóvenes, tendría que pasar no menos de 20 años siendo sombra. No quería eso. La idea de llegar a un sitio y para ser identificado hubiera que hacer referencia, mira, él es el hijo de fulano(a). Lo veía diferente. A mayor grado de orgullo propio, quieres ser reconocido por lo que tú mismo construiste, no por el camino que otro abrió para ti. En la actualidad, cuando me presentan a alguien, quien lo hace dice “mira, este es el propietario de tal negocio” o “el que monta Harley”. Los trabajos en empresas que me han contratado, me han encontrado a mí, no yo a ellos.
¿Lo logré? Si, soy cabeza de ratón. Aunque queda el mal sabor en boca de cómo hubiera podido apoyar más a mis padres en los momentos en que las cosas no iban tan bien. O cómo pude ser beneficiario de mayores logros cuando marchaban las cosas como debían. ¿Hice lo correcto? Si. Me guíe por los caminos que mi instinto me ha llevado. No me arrepiento.
Siendo buen observador, te das cuenta, no importa qué elegiste ser, al final, siempre te preguntarás, qué hubiese sido si en eses entonces habrías tomado el otro camino. Sea cual sea o haya sido tu elección, no te angusties con lo que pudo haber pasado, disfrútalo. Mejor aún, comparte tu experiencia con alguien que pudiera estar en estos momentos en dicha encrucijada, te aseguro, le cambiaras su vida por siempre.











Discussion about this post