Señor lavador, eres tan viejo como el lobo, tan viejo como el sucio, y eres parte del propio cuerpo. Eres la evidencia que las manos pueden ser lavadas y estar limpias hasta el otro día y ensuciarse de nuevo como en la vida.
El sucio es un pecado que puede ser lavado y perdonado por Dios sólo por Dios, pero no es olvidado por los hombres. Recuerdo que la reina primera de Inglaterra convirtió al pirata Francis Reich en un noble caballero.
Después que llegó de América, llenó sus manos de oro y se robó la campana que tenía la histórica iglesia Santa Bárbara, donde bautizaron al político Juan, al patriota Juan Pablo Duarte. Eres un ladronazo, era un sucio y lo hicieron un caballero.
Señor lavador, la historia está llena de lavadores que murieron con sus manos limpias y el corazón sucio, porque sólo la sangre de Cristo quita los pecados del mundo.
Yo soy un lavador, tú eres un lavador, Pedro Santana también, Lilis Buenaventura Báez, Trujillo Balaguer, Hipólito Mejía, Jorge Blanco, Leonel Fernández, Margarita Cedeño, Danilo Medina y sus hermanos y los pueblos que no eliminan sus lavadores y los bañan con su propia sangre.
También son lavadores los indiferentes, los ignorantes, los profesores brutos, los que no están nada. También son lavadores. Los sacerdotes violadores de niños, las iglesias que no defienden la verdad y no son capaces de morir por la verdad, también son lavadores.
Los dueños de bancas, los roba celulares, los que tiran ácido del diablo, los prestamistas, los comerciantes, agiotistas, los hipócritas, los habladores también son lavadores.
Señor lavador, qué tu piensas sobre los maricones? Ellos dicen que son hijos de Dios. Las prostitutas de antes, igual que Poncio Pilato, tenían una ponchera que la usaban para lavar las manos, para quitarse el pecado de condenar a un justo como Jesucristo? Pero las prostitutas usan las mismas borracheras que la de Poncio Pilato para lavar un miembro desconocido con posibilidades de una pandemia y su lavado depende lo que pagará el dueño. Muchas veces se usaba la misma agua con varios hombres, por eso, por escasez. Pero las aguas de Jesucristo no eran de primera, pero estaban limpias. La misma María Magdalena se encargó de buscarla, pero de todas formas lo mataron los mismos lavadores de ahora que matan todos los días.
Señor lavador falta citar los viejos lavadores de hoyitos. Son aquellos dominicanos y haitianos que traen mujeres preñadas a dar a luz a la República Dominicana por tres mil pesos cada una.
Luego se queda el niño y el hoyito. Pero ayer salió en la prensa dominicana que no dejarán pasar por la frontera a aquellas mujeres que pasen de 6 meses de embarazo y yo me pregunto qué lavador le tocará medir el tamaño de la barriga?
Al guardia de la frontera o a un médico sin guantes, o a un medidor de hoyito.
Atentamente Manolo Bonilla,
un lavador de pecado.











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