El Partido Revolucionario Moderno (PRM) estimula el arribismo y la cualquierización politiquera; como forma de desnaturalizar la lucha comunitaria.
Un arribista es una persona que muestra de forma muy evidente un afán desmedido de ascender o de llegar a la dirigencia de una organización, mostrando la mayoría de las veces hasta poco escrúpulo para lograrlo y todo dicho afán, es mayormente con la sola o única intención de sacar provecho personal de la posición o puesto en el que se ha trepado o busca treparse, no faltó a la verdad si afirmo, que en gran medida dichos mencionados arribistas logran escalar, recurriendo o valiéndose de malas artes, es decir; del infundio, de la mentira, de la simulación y de la manipulación.
Un partido que detenta efectivamente el poder se cualquieriza, cuando intenta hacer uso de ese poder, para facilitar que sus militantes de menor brillo, recurran a la trapisonda, al engaño y a la mentira para poner o inducir a incautos y desinformados ciudadanos que residen en urbanizaciones, barrios y comunidades rurales a soñar con soluciones de problemas comunitarios que el gobierno ha dado muestra, que no tiene ni recursos económicos para intervenirlos ni tampoco la sensibilidad y voluntad política requerida para trabajar en la solución de tales problemas.
Desde los 12 años de edad, he militado en la política y ya tengo 64, tiempo más que suficiente para haber aprendido a evaluar desde la historia de los sujetos, entiéndase desde el comportamiento que dichos sujetos muestran en su vida diaria, quién está en las juntas de vecinos por genuina vocación de servicio y quien lo hace con la expresa intención, de empinarse políticamente desde estas organizaciones comunitarias, para luego pedirle a la dirigencia del partido al cual pertenecen, que por haber defendido y representado la linea de su partido en ese frente de masas, ellos son merecedores de que se le abra el camino político para aspirar a regidor , diputado o a cualquier otro cargo electivo.
Es claro que esta conducta lo revela como vulgares oportunistas y traficantes grises del derecho de las comunidades a vivir en salubridad, seguridad y decencia.
Derechos que ni el gobierno local ni nacional han hecho lo necesario para garantizarselos.
Por eso, el anunciado surgimiento de la la llamada federación de juntas de vecinos de la provincia Duarte, es un infeliz y mostrenco propósito politiquero que por orientación política del partido en el poder han colocado a figuras tan pálidas como incompetentes como Lelis Santana, a pretender primero desacreditar a una luchadora de siempre como Odilín Morel, recurriendo al argumento de que ella se niega a convocar elecciones para renovar el liderazgo de la históricamente luchadora unión de juntas de vecinos de SFM.
No me opongo a que el liderazgo de dicha institución se renove, poniendo en marcha un sano proceso interno que democráticamente se exprese.
A lo que sí me opongo y siempre me opondré es, a que el partido político que dirige el estado ponga a sus militantes y corifeos a asaltar en este caso a la unión de juntas de vecinos, porque a ellos le desagrada, que dichas juntas de vecinos y quienes la componen y dirigen,no estén dispuestos a renunciar a su misión o rol de organizar y agitar a las comunidades a las cuales representan, toda vez que sea necesario luchar y protestar para llamar la atención de las autoridades locales y nacionales.
Evidentemente que la intención del PRM y sus militantes es la de adocenar y domesticar a los dirigentes comunitarios y como Odilin no se ha prestado a permitírselo, entonces miserable, antidemocrática y mediocremente han puesto en marcha un campaña de descrédito en su contra.
Todo Macorís conoce la cercanía afectiva que tengo con mi amiga Odilín, a ella le consta que en innúmeras ocasiones le he sugerido, que ya es tiempo de facilitar, que otra persona salga electa presidente, sin embargo, estoy de acuerdo con ella en la posición, de que no es por un decreto politiquero del PRM que debe gestarse la sucesión de ella al frente de la Unión.
Ella merece salir por la puerta grande, por la puerta del frente, nunca por la puerta trasera, ya que más de 25 años de su militancia comunitaria los ha empleado para hacer grande y darle el sitial que les guste o no a muchos hoy continúa teniendo la Unión de Juntas de Vecinos de San Francisco de Macorís.











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