Señora Eutanasia el diccionario de la Real Academia de la Lengua la define: una voluntad a una muerte dulce, intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura.
Muerte sin sufrimiento: Esta práctica, casi médica, tiene varios siglos antes de Cristo. Aunque Séneca no lo usó por enfermedad física, sino por malestar moral o psicológico, porque él decía: es preferible quitarse la vida a una vida sin sentido. Pero en los últimos tiempos en medicina se usa para pacientes con enfermedades llamadas terminales de molestia dolorosa.
Después del 2000, en varios países han logrado legalizarla o despenalizarla la práctica del médico si aplica la eutanasia. Estos países son Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y últimamente Colombia.
Señora Eutanasia se me ocurre utilizar su definición de muerte para un grupo de fanáticos creyentes con facilidad de los disparates de las redes sociales, otros grupos de fanáticos de la Biblia que están mal interpretando el concepto bíblico del chip del demonio y otros que creen en la existencia de los extraterrestres como responsables de la vacuna.
El peor de los grupos son los ciudadanos políticos con formación ideológica que creen que la pandemia es una creación de los ricos para matar a un paquete de pobres.
Señora eutanasia hay grupos de egoístas que le gusta hablar sobre el derecho a la libertad personal, como dice la democracia, pero a última instancia lo que quieren es que los otros utilicen su libertad a favor de ellos del egoísmo que defienden.
No vacunarse.
Señora, eutanasia no hay libertad sin reglas, no hay libertad sin una sociedad que le sirva de marco, porque sólo el marco indica el tamaño del dibujo. La libertad es como el oro, la plata y el dinero, su valor no está en sí mismo, es el ser humano que le da ese valor.
La pintura de la mexicana Frida Kahlo, del famoso pintor Diego Rivera, se vendió por 30 millones de dólares, el valor no se lo dio el marco, sino la pintura por el marco es parte del cuadro.
Igual sucede con los que no quieren vacunarse, hacen uso de la libertad para no vacunarse, pero sin importarle que la pandemia siga enfermando a los demás. Aquellos que aman la vida, aman la libertad de vivir con la gracia de Dios, vivir la belleza que este mundo ofrece.
Señora eutanasia, nosotros los normales, sólo creemos en los científicos, en las medicinas y la Organización Mundial de la Salud y los médicos de salud pública y privada.
Las farmacéuticas, los laboratorios y hasta el medicamento natural que nos enseñaron nuestros abuelos. Fuera de esta realidad, la sociedad no conoce otra forma de resolver la pandemia. La otra realidad son las mentiras locas que salen en las redes sociales, le piden aquéllos el uso abierto de la libertad absoluta para no vacunarse, que se apliquen para no vacunarse, entonces yo le solicito que se aplique la eutanasia sin dolor, tranquilo, chévere, como si fuera un sueño profundo, sin contagio, sin joder a los demás de usar la libertad de vacunarse hasta para el Congreso entero. Pido la eutanasia por el bien del país.
Atentamente, Manolo Bonilla.
Vacunado dos veces.











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