Señor Haití en psicología el castigo puede tener tres usos.
El primero puede ser utilizado con una crueldad, ell segundo uso puede ser para educar, para modificar conductas negativas a positivas y cambiar el odio por el amor.
El tercer castigo puede ser utilizado para castigar el pecado y purificar el alma.
Ustedes, señores haitianos al decir del profesor Juan Bosch habían invadido a la República Dominicana en más de mil veces, con fusiles y sin fusiles.
Con fusiles en 1801, 1805, 1822, 1844, 1845, 1849 y actualmente en el 2021 utilizan sus barrigas llenas de niños y el culo como fusil disparando niños en los hospitales dominicanos como granadas sin sonidos.
Hablando dos idiomas sin una nacionalidad definida, ni haitiana, ni dominicana y lo peor de todo, no le temen a la disciplina de la democracia de la República Dominicana al decir del investigador francés Jacques Cousteau, el origen de los haitianos es diverso, mezcla de varias razas. Esperan que el mundo le arregle sus problemas, especialmente la República Dominicana.
Señor Haití, sólo un presidente ha castigado en 76 años a los haitianos, Trujillo y tuvo que pagar cada haitiano muerto. Pero Trujillo, igual que Juan Bosch y anteriormente confirmado por José Martí, que Haití, apoyado por Estados Unidos, sería un obstáculo para el desarrollo de la República Dominicana.
Señor Haití en los últimos tiempos han provocado a la República Dominicana en varias formas, incluyendo secuestros de dominicanos, lo suficientemente para comenzar la guerra armada como método de castigo, educativo y de prevención en una invasión completa por parte de ustedes, acompañados por los comerciantes, agiotistas, dominicanos que viven explotando sus necesidades junto a los miles de guardias que han hecho una costumbre de vivir del cobro y el desorden de la frontera.
Tres salidas nos quedan, primero hacer que la isla quede unificada en un solo país, o crear un referendum para modificar la Constitución y pedir elecciones para el año 2022, para cambiar de presidente, más granudos y menos liberales, que no sean empleados blancos de los Estados Unidos.
Cambiar el Congreso que ha bajado de categoría moral, cultural y sobre todo de honradez, con quien comparo un diputado como el historiador Tolentino Dipp o un catedrático como Bidó Medina, o un Justin Cury, o un orador como Lidio Cadet, lo que están ahora sobran en el Congreso.
Si esto se cierra por dos años sin disfrute de sueldo, sería parte de la solución del país.
Atentamente, Manolo Bonilla
Duartiano hasta la tambora.











Discussion about this post