El viernes 27 de noviembre recién pasado se cumplieron 142 años del nacimiento en Santo Domingo del doctor Darío de Jesús Contreras Cruzado, ciudadano de armas a tomar con fuertes vínculos familiares en San Francisco de Macorís, donde limpió e higienizó la ciudad.
En 1900 se graduó de licenciado en medicina y cirugía. El doctorado en medicina lo realizó en la Universidad de París, Francia donde se graduó el 10 de julio de 1914. Fue el primer cirujano dominicano especializado en ortopedia.
En referencia de su vida en París, el doctor Joaquín Balaguer en una ocasión relató que el doctor Darío Contreras se encontraba participando de una reunión con el conocido escritor antiimperialista colombiano José María Vargas Vila y éste habló en términos despectivos de Santo Domingo como tierra de tiranos y dictadores, en alusión al general Ulises Heureaux (Lilís). El joven médico dominicano salió en defensa de su país y retó a un duelo personal con pistola en mano a Vargas Vila. Éste, sorprendido por la reacción de Contreras, le pidió excusas.
A su regreso a República Dominicana ejerció su profesión de médico en San Francisco de Macorís, Santiago, Monte Cristi y en Santo Domingo. De él se decía que era infatigable como el más joven y como el más fuerte. Ocupó numerosos cargos entre estos director del hospital Padre Billini y ministro de Salud Pública.
Casado con la señora Juana Antonia Castillo Cortorreal de San Francisco de Macorís, procreó 5 hijos: Moisés, César, Darío, Rosa Julia e Hilma Concepción Contreras Castillo.
César y Darío fallecieron en edades jóvenes, Rosa Julia casó con el comerciante Héctor Eugenio Marrero Oller.

Hilma Contreras nació y residió en París donde se inicia escribiendo cuentos cortos y relatos. Cuando ya vivía en Santo Domingo enviaba sus escritos al suplemento de Listín Diario que, para esa fecha, lo coordinaba Juan Bosch. Fue Bosch quien aconseja a Hilma a escribir de las vivencias del entorno, no de aquellos ambientes que ella vivió en Francia.
Ya se sabe que Hilma se destacó como escritora de cuentos y relatos y fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura en el 2002. Expiró a los 95 años el 15 de enero del 2006
En la etapa que vivió y ejerció la medicina en San Francisco de Macorís, (1912-1916) el doctor Darío Contreras realizó una campaña de higiénización de la ciudad y logró sacar hacia las comunidades rurales vacas, caballos, burros y pocilgas de cerdos.
El profesor Manuel Joaquín Cruz, en una conferencia que dictó ante los socios del club Rotario, relató que en aquel momento la zona urbana de San Francisco de Macorís no tenía servicios, no tenía calles pavimentadas, cuando llovía la gente prefería andar descalza para ahorrarse quitarle el lodo a los zapatos.
Las vacas pastaban y se echaban a rumiar alrededor de la casa y de la cocina; la gente se acostumbró a convivir con los animales. Así es que la zona urbana parecía cualquier cosa menos una ciudad.
El doctor Darío Contreras convenció al síndico y a los regidores de entonces sobre la necesidad de que los propietarios de animales sacaran hacia los campos a los cuadrúpedos e higienizar el entorno urbano.
Cuenta el profesor Manuel Joaquín Cruz que cuando el doctor Contreras pasaba frente a las casas de muchos residentes, salían las mujeres mayores de edad con escobas a vociferarle “vete necio de aquí, nadie sabe de donde eres tú ni qué pata puso ese huevo”.
(Adriano Cruz Marte).











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