Muchos seres humanos pensamos que la vida es estar hábil, viable, activo, disponible, y son razones de la existencia que nos permiten vivir en un medio geográfico determinado, sin embargo, hay dos fundamentos que deben permanecer en el hombre y en toda criatura, los cuales constituyen el motor de acción de cada ser humano ¿Quién soy? ¿Y para qué estoy en este mundo?
La primera pregunta nos lleva al campo de la psicología y tiene que ver con todo el andamiaje cultural de un ser humano, la segunda está estrechamente relacionada a la primera, cómo te creas que eres así actuarás. Las consecuencias de esta razón para el pueblo dominicano están siendo graves. Siempre el no saber quién eres y para que estas permiten a un grupo a quienes nosotros mismos sostenemos disponer a su voluntad del uso y abuso de nuestros recursos y derechos en procura de mantener la hegemonía social obteniendo grandes beneficios a base del sudor de un Conglomerado llamado clase media.
Ningún entorno social puede rehabilitarse sin principios educativos eficientes que produzcan la formación de un hombre integral, humano responsable, serio y eficiente.
Hemos observado con vergüenza el derroche de ex funcionarios públicos quienes sostienen una calidad de vida que le fue dada por el pueblo, han liquidado las posibilidades de una mejor alimentación para los niños, salud, seguridad, de posibilidades de desarrollo, pero estamos a expensa de un famoso cambio anunciando con bombos y platillos en el cual hasta ahora no se perfila una verdadera mejoría en las bases sociales.
No sabemos cuánto dinero se gasta en la frontera manteniendo una guarnición militar en un proceso que quedaría resuelto en seis meses si hubiese voluntad, pero más en el patio, como se explica que una representante gubernamental en esta ciudad gloriosa y trabajadora como San Francisco de Macorís tenga tantas deficiencias sin presentar un plan objetivo en nuestra comunidad que vaya en beneficio de todos.
Caminamos por un deterioro que no parece tener solución al menos que no nos unamos para exigir una forma de vida más digna donde aprendamos a valorar nuestro derecho obligando a quienes nos dirigen a ejecutar las acciones que verdaderamente nos traigan un crecimiento real.
Queda en nosotros mismos el reclamo, exijamos lo que hace tiempo nos pertenece no como dádiva sino como un derecho real, buena educación, alimento a bajo precio, buena salud hospitalaria, menos intereses bancarios para la clase media, más seguridad ciudadana.
En fin, luchemos todos por una mejor vida, busquemos líderes sinceros que nos acompañen, que caminemos juntos por barrios, caminos y cañadas, en procura de dar salud política a este sufrido pueblo, vivir es dar sentido y justicia a lo que hacemos.
Licenciado Pedro Tirado










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