
Por: Jarilyn Javier Villa M. A.
Psicóloga Escolar
Según la RAE (2001) la palabra crianza deriva del latín “creare” que significa nutrir y alimentar, orientar, instruir y dirigir a los hijos. Es por lo que, el amor, la comunicación, el manejo de la conducta que tienen los padres hacia sus hijos, asi como el grado de madurez que esperan que estos posean, son características frecuentes en los procesos de crianza de las familias.
Si bien hay que tener en cuenta que cada uno elige cómo quiere educar y criar a sus hijos, es cierto que existen algunas pautas de crianza que influyen en la dinámica familiar. En este sentido, si eres de los padres que sales corriendo del trabajo a la escuela de tus hijos para llevarles la tarea que el niño olvidó, o no dudas en hacerles todas las tareas si dice estar cansado o eres quien decide qué carrera van a estudiar en la universidad, eliges sus amigos, les evitas cualquier tipo de responsabilidad en la casa, es posible que estés ejerciendo el modelo de crianza permisivo basado en la hiperpaternidad (etiqueta no clínica que se utiliza para describir a los padres que sobreprotegen excesivamente a sus hijos), el cual convierte a los hijos en el centro absoluto de toda la familia.
Se conoce como hiperpaternidad a un estilo en la crianza en el que los padres, madres y tutores pretenden evitarles o solucionarles todos los problemas a sus hijos (as) y hacer de ellos (as) personas brillantes y perfectas. Es, decir, lo mismo que se ha conocido desde hace mucho tiempo como sobreprotección.
Eva Millet, autora del famoso libro Hiperniños ¿Hijos perfectos o hipohijos?, expresa que la hiperpaternidad es una educación que provoca mucha ansiedad, tanto al niño como a los padres. Al primero, por no conseguir los objetivos que le plantean sus progenitores y sufre una presión constante; y por parte de los padres, por esa frustración de que su hijo no sea perfecto, que no llegue a ser lo que ellos pretenden o desean.
Características de los padres que siguen esta tendencia.
- Sienten la presión, la ansiedad y el estrés ya que acomodan tanto a sus hijos para que estos nunca se vayan de su hogar, aun incluso de adultos.
- Son padres que no permiten que sus hijos se frustren o tengan preocupaciones, es decir, intentan que no pasen por ningún mal momento.
- Les dan una atención exagerada y resuelven todos sus problemas.
- Piensan que sus niños nunca se equivocan y si estos les van mal en un examen (culpan al maestro), si pierden un partido (culpan al entrenador o sus compañeros) o si tienen un comportamiento desadaptado responsabilizan y culpan a los demás.
- Además, de querer siempre que sus hijos tengan lo mejor.
Encargarse de esto de forma continua puede acabar generando mucho estrés y ansiedad para los padres, ya que, los hijos no necesitan padres sobreprotectores, necesitan padres presentes.
Consecuencias para los hijos.
A pesar de que la meta de los padres es que, sus hijos tengan una buena vida, sin problemas y adquieran habilidades que les permitan desarrollar sus competencias, lo cierto es que precisamente, sobreprotegiéndoles consiguen la situación opuesta y pueden aparecer en ellos consecuencias tales como:
- Según una investigación realizado por Schiffrin et al (2014), esto puede afectar al desarrollo de su inteligencia emocional, ya que aumenta el sentido de dependencia, lo que hace que necesiten a otra persona para sentirse bien, seguros y realizados, ya que están acostumbrados a que los demás les solucionen los conflictos o las situaciones estresantes de la vida.
- Deseos de búsqueda constantes de aprobación.
- Podrían aprender que independientemente de su esfuerzo allí estarán sus padres para resolverlo todo.
- No hay relación basada en la confianza con sus padres, si no en el miedo de fallar y decepcionarlos.
- Podrían padecer de miedos, inseguridad y multitud de preocupaciones derivados de esa atención exagerada por parte de sus padres.
- Podrían no tolerar la frustración y no saber enfrentarse a los problemas por sí mismos, esto negativo porque los niños deben aprender a encontrarse multitud de obstáculos que deben superar. Por eso precisamente el mejor desarrollo lo obtendrán aprendiendo de sus propios errores.
- Pueden convertirse en personas con elevados niveles de estrés y con conductas engreídas, ya que, si las cosas no le salen bien, lo justificarán culpabilizando a los demás. otros de sus propios fracasos.
- Podrían crecer creyendo que nunca será suficiente.
Tratar de encontrar ese equilibrio entre la seguridad, disciplina y la educación de los hijos y, por otro lado, permitirle tener su espacio para un desarrollo personal correcto debe ser una de las claves y retos más importantes para los padres, desde un estilo de crianza positivo.
Orientaciones para evitar la hiperpaternidad.
- Dar la autonomía que sus hijos necesitan de acuerdo con su edad, como acomodar su ropa, realizar por si mismo sus tareas, ordenar sus juguetes y permitirles tomar decisiones.
- El mejor aprendizaje suele ser aquel que se construye a partir de los propios errores. Deja que se equivoquen, porque así aprenderán y se esforzarán por volver a intentarlo.
- Enseñarles a afrontar sus miedos y no a evitarlos. La vida está llena de frustraciones, debemos prepararlos contra ello y que reciban pequeñas dosis de resiliencia, esto es fundamental si queremos que crezcan como adultos emocionalmente estables y felices.
- Acompañarlos sin hacer sus cosas por ellos. Ofrécele seguridad acompañándole cuando te lo pida o acuda a pedirte ayuda, pero deja que se desenvuelva solos.
- Evitar cronometrarle absolutamente todo su tiempo, los niños también necesitan tiempo para aburrirse, explorar y descubrir cosas por su cuenta.
- Reforzar su autoestima. Una autoestima sana sienta los pilares para protegerlos frente a los desafíos de la vida, conflictos y presiones, por eso es primordial que los niños se sientan bien con ellos mismos. Los niños con una buena autoestima son realistas, activos, optimistas, se relacionan mejor con los demás y toman buenas decisiones.
La autora del presente artículo es psicóloga mención clínica, magíster en psicología escolar. Actualmente se encuentra cursando una maestría en psicología clínica. Además, es certificada oficial en Crianza Positiva. Labora como psicóloga en la Regional Cibao Nordeste del CONANI, Facilitadora de CIEN y docente universitaria en la Universidad Católica Nordestana (UCNE). Es miembro activo y colaboradora del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI).
El presente artículo y todo su contenido es propiedad de sus autores. Se difunde como parte del programa de Divulgación Científica del CODOPSI, en alianza con el Periódico El Jaya, para todos los miembros activos de este gremio. Con el objetivo de psicoeducar a la población en general.











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