Evangelio Juan 12-12-28
De Juan el escritor del evangelio sabemos que fue un hombre muy cercano a Jesús, pues sus narraciones nos informan de acciones muy concretas.
El mismo nos transmite un acontecimiento que marca el comienzo del final de los hechos históricos de Jesús. La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
Los judíos celebraban un acontecimiento llamado pascua, el cual convocaba grandes multitudes, Jesús también iría, a éste lo recibieron como un gran líder festejando con palma lanzando víctoris, voceando agradables consignas en fin, recibieron a Jesús como un rey. Sin embargo, los líderes judíos sintieron un celo extraordinario, este hombre estaba acaparando toda la atención y ya durante su recorrido había anunciado que él representaba el salvador del mundo, que era hijo de Dios, que vendría a un mundo nuevo, un nuevo reinado que destruiría todo lo establecido: la ley, el templo, los mandatos del estilo jerárquico, en fin un mundo nuevo.
¿Pero donde está el punto nodal de todo esto que al fin llevaría a Jesús a su muerte? Está en el cuestionamiento que hizo Jesús a todo el aspecto religioso del sistema judío. El hombre era replegado a un segundo nivel, lo valioso era la tradición, los cuadros, los templos, la ley mal aplicada, la cargas que le imponían al pueblo, en pos de obtener sus beneficios, eran tan exagerados en sus costumbres que un hombre que sufriera algún daño en día sábado no podía resolverlo.
¿Entonces que era lo que realmente constituía el choque con ese gran líder llamado Jesús? Que él valoraba el hombre, el ser humano, no importa la condición que éste tuviera, él proclamó que el sistema, el status quo, no se podía imponer cuando los hechos de justicia eran suplantados para destruir. Si hacemos un paralelismo de esto hechos con el mundo de hoy, estamos llamados a reflexionar en base a ellos. El Jesús de Nazaret implantó una doctrina que lleva honor a su nombre, Cristianismo, se rodeó de 12 hombres con cuales constituían el germen de esa doctrina, los cuales iba preparando para que forjaran el desarrollo de la misma. Estaban siempre con él. Aunque a uno se le despertó el espíritu de traición y fracasó, accediendo a un criterio humano negativo, cogió dinero para ayudar a la trama. Esa doctrina constituye hoy un sistema universal en todas partes del mundo, hay locales llamados “Iglesias” que de un modo u otro pretenden ampliar lo que comenzó con 12 hombres. Pero si comparamos el significado de la doctrina de su fundador con lo que hoy se promueve.
¿Hay afinidad entre lo que Cristo quiere y lo que se hace? Él quiere: justicia, igualdad, respeto, libertad, no compromiso de su mensaje con los poderes de este mundo, en fin un mensaje que responda a la verdad. El mundo hoy esta empañado por guerras, violencia, inseguridad, hambre, orgullo, autosuficiencia, pobreza…, pero, ¿para cuándo se proyecta el fin de todo esto? ¿Habrá una respuesta? Si estos seguidores de la doctrina de Jesús dejan a un lado los poderes materiales y asumen el contenido de esas palabras contenidas en los evangelios como los primeros cristianos otro sería el rumbo del mundo. Ellos se podrán arrepentir tomando en cuenta que un reino no es de este mundo, veremos. ¿Son ellos culpables o no por el deterioro de un mundo enfermo?
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Pedro Tirado
Abogado










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