Las relaciones sentimentales suelen proporcionarnos un grado de estabilidad emocional incalculable. Cuando tenemos el afecto de una persona por la que sentimos igual, entramos en un estado de relajación que puede llegar a ofrecernos la felicidad.
Según la ciencia, el amor nace como resultado de un proceso químico derivado de la liberación de una sustancia llamada dopamina (hormona del amor) y la oxitocina (hormona de la felicidad).
Se nos ha explicado que a medida que nos acercamos y nos encariñamos con alguien, el cerebro empieza a segregar estas hormonas y hacemos cosas lógicas e ilógicas para expresar lo que estamos sintiendo.
Hasta aquí creo que podríamos estar de acuerdo, pero te invito a que miremos cómo puede perderse el equilibrio intentando ser detallista sin medir consecuencias.
A todos nos agrada que sean detallistas con nosotros. Se siente tan bien ser sorprendido con algún saludo, llamada, regalo o la visita de alguien a quien tenemos aprecio.
Por otro lado, la satisfacción que siente la persona que suele ser detallista y quien por lo general está dispuesto o dispuesta a ser incondicional es lo que ha motivado la redacción de este capítulo.
Los problemas empiezan cuando a la persona que otorga el detalle, le nace la necesidad de recibir gestos semejantes.
Cuando te sientes atraído por una persona puede que te vuelvas un poco irracional. Harás cosas que según tu instinto agradarán a esa persona y es posible que sean cosas que hasta te hagan pensar menos en ti y en tu bienestar, que en el de la otra persona.
Al empezar el día no piensas en cómo has amanecido, sino que lo único que piensas es en cómo amaneció él o ella. Durante todo el día no paran los pensamientos relativos a la posibilidad de estar juntos.
En ese punto de enamoramiento o ilusión es cuando tienes que detenerte y evaluar si la persona que estás pretendiendo, te está pidiendo lo que haces por él o ella, o si en cambio eres tú quien insiste en satisfacer cada deseo, necesidad o capricho suyo.
Puede que seamos utilizados por alguien para que al final hagamos lo que se desea, esto sería manipulación, pero también puede que seamos nosotros quienes estemos intentando conquistar por medio a regalos y detalles que la otra persona ni nos ha pedido. Quiero aclarar que no se necesita que la otra persona te pida, a veces basta con mirar y ver que algo falta.
Es importante tener claro qué si alimentas una relación, (sea cual sea su naturaleza) a base de regalos, para mantenerla o llevarla a otro nivel será necesario seguir dando, puesto que a quien pretendes no va a enamorarse de ti, sino de tus detalles.
De aquí en adelante no quiero referirme a que te manipulen pidiéndote cosas, es decir, no quiero presentarte el tema desde la perspectiva de alguien más que no seas tú.
¿Has intentado comprar el amor de alguien?
Hay que ser muy honesto para responder que sí a esta pregunta, pero es sano hacer un autoanálisis y evitar volver a cometer ese error y si se está cometiendo ahora, pues corregirlo.
No compres el amor proveyendo cosas irracionales. No siempre se obtienen frutos de donde se ha sembrado. El mundo está lleno de gente mala que quiere aprovecharse de tí, de gente que quiere vivir de tu sudor, de tu sacrificio, haciéndote creer que le importas, pero eres tú quien puede decidir si lo permites o no.
¿Has notado que al acabarse una relación la gente pregunta el por qué acabó?
Esa no debe ser la pregunta.
Hay que preguntar ¿Por qué inició?
Si las bases de una relación fueron los regalos, entonces será fácil determinar que si se ha acabado la relación es porque se acabaron las dádivas o quien daba empezó también a pedir porque se cansó de dar.
En nuestra sociedad es muy común encontrarnos con personas que tras alcanzar cierta edad se enamoran de alguien menor y la principal estrategia para conquistar, es suplir económicamente.
Hay personas que mudan a alguien comprándole todo o casi todo, pero el mudado o mudada termina por meter a una tercera persona a la casa o apartamento que paga su pareja o pretendiente.
Hay quien se desborda y regala carro, joyas, aparatos tecnológicos, paga deudas y viajes con la esperanza de ser correspondido.
Estoy de acuerdo en que hay que ser detallista, lo que jamás debes ser es pendejo (a).
Mi recomendación es que visites a un especialista que te ayude a descubrir cosas que no ves en ti mismo cuando te enamoras.
Una alta tasa de feminicidios y suicidios deriva de la desilusión, tras haber invertido, intentando comprar el amor de una persona.
Alguien que trata de comprar el amor no es inteligente y pagará las consecuencias de invertir mal. Quien intenta comprar los sentimientos con regalos pronto descubrirá que está sembrando en un terreno ajeno.











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