Un gobierno que trabaje la buena gobernanza puede marcar el antes y el después en materia de corrupción en la historia del Estado Dominicano.
Ahora que está de moda el uso de la palabra resiliencia, bien podemos afirmar que el Estado Dominicano es un gran resiliente a las epidemias de corrupción que lo han azotado cada cuatro u ocho años.
Pese a que ha sido sometido a estremecedores escándalos de saqueos, despojos y a las más variopintas formas de corrupción e impunidad con la protección de los jefes de los partido políticos, el Estado Dominicano siempre halla entidades que coadyuvan a reorganizarlo y aunque con escasa vitalidad, sigue adelante hasta mejorar su recuperación.
¿Puede usted -amigo lector- calcular o por lo menos hacer un ejercicio de imaginación acerca de la cantidad de necesidades y problemas que se hubiesen resueltos en este país durante la etapa post- Trujillo con el dinero que se han robado gobernantes y funcionarios sin que hayan afrontado ninguna consecuencia jurídica ni política?
Aunque el Sistema Político Repúblicano del que participa el país consagra tres poderes del Estado que son el legislativo, judicial y ejecutivo, el judicial ha sido secuestrado por los políticos para ponerlo a su servicio, de manera que su existencia ha sido más para llenar formalidades y condonar muchos delitos de cuello blanco a dirigentes de partidos y a funcionarios.
Esa impunidad, o muy benigna la sanción, que beneficia a los imputados de algún delito, son arregladas por los políticos en el poder con sus títeres en la justicia y sirven de estímulos para que continúen robándose los recursos del Estado.
Joaquín Balaguer quien gobernó 22 años en la etapa post- Trujillo, reconoció que en los regímenes que presidió era tanta la corrupción que ella solo se paraba en la puerta de su despacho. Las frases ración del boa y la mordida, fueron términos usados por él para justificar la corrupción en las gestiones que encabezó.
Los robos más recientes contra el Estado Dominicano, suman cientos de miles de millones de pesos y de dólares multiplicados por la enésima potencia. Y se ejecutaron de manera impune durante 20 años de gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) liderados por los discípulos más conspicuos de su fundador, el profesor Juan Bosch: Leonel Antonio Fernández Reyna y Danilo Medina Sánchez.
El saqueo de los recursos del Estado está documentado en decenas de reportajes hechos por las periodistas de investigación Nuria Piera, Alicia Ortega y además está recogido en libros y documentos por Participación Ciudadana (PC) institución que monitorea la marcha de la democracia dominicana.
La génesis de la buena gobernanza del Estado Dominicano, pasa por organizar a la comunidad, estimular su participación en la toma de decisiones, rendir cuentas y actuar con transparencia. La ley 200-04 sobre el libre acceso a la información pública, es una herramienta fundamental para la buena gobernanza.
Si bien es cierto que en el país se ha avanzado en conquistas de libertades públicas y ejercicios de derechos civiles, es necesario y urgente que se avance en mejorar los controles y se vigile aún más la administración de los recursos del Estado Dominicano para hacer rendir los bienes y servicios garantizando la equidad a todos los ciudadanos nacidos en este país en el uso y disfrute de las riquezas de la Patria Dominicana. Porque un país donde se sufre hambre e injusticia no es patria de nadie.
EL JAYA demanda de las fuerzas políticas comprometidas con la transparencia y el buen uso de los fondos públicos, mantener y aumentar la presión para rescatar al poder Judicial de la condición a que lo tienen sometido los políticos.
No basta con un Ministerio Público supuestamente independiente, porque a fin de cuentas sus actuaciones se pueden considerar como medidas retaliativas. Es imprescindible que el poder Judicial tenga y administre su propio presupuesto para que jueces y fiscales actúen sin temer a funcionarios ni dirigentes del partido en el Poder Político.
Con presupuesto propio y digno, el Poder Judicial podrá elegir un Ministerio Público y jueces independientes para que estos no tengan que ser designados por el Poder Legislativo que es un órgano político que podría ser controlado por el Poder Ejecutivo.
En EL JAYA pensamos en grande, sin perder el sentido de lo posible, convertir en realidad los sueños que se forjan despiertos, con los pies sobre la tierra. La gobernanza de este país es una acción factible, viable y comienza con el empoderamiento del pueblo en la vigilancia y ejercicio de los derechos conquistados y, sin tomar pausas, trabajar con entusiasmo para alcanzar los que están pendientes.











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