Autora:
Anilda Tejada Gavilán (Psicóloga)
Estoy segura de que en más de una ocasión has escuchado o leído la noticia de que alguien se quitó la vida.
Una persona de la cual nunca habías escuchado hablar o tal vez alguien a quien hayas conocido de cerca. Una celebridad, alguien económicamente estable, la persona más sonriente y amable que hayas conocido o tal vez alguien en la posición opuesta a lo antes descrito.
Cual sea el caso, la noticia de un suicidio pudo haber causado conmoción en ti, pudo haberte entristecido o tal vez lo asumiste como una muerte más, porque, aunque es algo que siempre ha sucedido, penosamente el suicidio se ha posicionado en las primeras causas de muerte a nivel mundial llegando a ser reconocido por la Organización Mundial de la Salud como prioridad para la salud pública. Y a diferencia de años atrás las informaciones (de suicidios consumados) circulan libremente por diversos medios, siendo tan frecuentes que no nos dan chance para el asombro. Pero siempre será para los más cercanos al suicida un final impactante y doloroso.
Aunque sobre este tema hay mucha tela por donde cortar y muchos aspectos que tomar en cuenta sobre el suicida (persona que deliberadamente se quita la vida), quisiera dedicar las siguientes líneas, más bien, a hablar de nuestro rol en la prevención del suicidio. Sí, prevención desde nuestro rol de padres, amigos, maestros, vecinos, profesionales y ciudadanos. Porque es importante saber que el suicidio es prevenible ya que el entorno y la familia son factores de protección ante este mal que nos arropa. Todos somos familia y somos parte de un entorno el cual influye en nosotros y nosotros influimos en él, de manera positiva como negativa.
según los datos y cifras de la OMS (2021) cada año se suicidan alrededor de 700, 000 personas y muchas más intentan hacerlo. Esta es una realidad que puede afectar en cualquier etapa de la vida del ser humano (niño, adolescente, adulto o envejeciente).
He escuchado en más de una ocasión algunas frases como: “Se quito la vida, que tonto fue», “¿Y por esa tontería estas en ese estado? Yo he pasado cosas peores y sigo viviendo». Y ahí es donde me pregunto ¿Dónde ha quedado la sensibilidad, la empatía y el amor por los demás? ¿Hasta qué punto debe llegar esto? Para que entendamos que una persona que se encuentra segado por la desesperanza y la desesperación no busca ser juzgado, criticado o etiquetado cuando por fin expresa que ya no puede más. Lo que busca es ayuda, pide agritos apoyo y comprensión. Y aunque haya una situación que sea la gota que derrame el vaso, es importante saber que no existe una sola causa para que una persona incurra al suicidio, ya que es multicausal y termina afectando familias, comunidades e incluso países.
Algunas medidas de prevención
Retomando nuestro principal objetivo “las medidas de prevención”, aquí te comparto algunas que son recomendadas por la Organización Mundial de la Salud basadas en intervenciones eficaces con evidencias:
- • Restricción de medios que puedan ser utilizados para suicidarse.
- • La educación de los medios de comunicación para que de manera responsable informen sobre el suicidio.
- • Desarrollar en los adolescentes aptitudes socioemocionales para la vida.
- • Detección a tiempo, evaluación y tratamiento de las personas que muestren conductas suicidas y hacerles un seguimiento.
- • Abordaje de la estigmatización y tabúes.
Es importante destacar esta última medida ya que muchas personas que presentan ideaciones y/o conductas suicidas no las exteriorizan por miedo a ser juzgados, etiquetados e incluso rechazados. Muchos mitos y tabúes envuelven sin dudas el tema del suicidio convirtiéndolos en un factor importante de riesgo.
A continuación, te comparto algunos puntos que esta servidora identifica importantes de considerar:
- • Evita hacer comentarios desvalorativos ante la situación que presenta la persona que te ha expresado tener ideaciones o tentativas suicidas. Haber hablado del tema ya implica un gran esfuerzo.
- • Escucha con atención y empatía, puede ser que tú no percibas un problema como tal ante su situación, pero recuerda que no te encuentras en el mismo estado emocional que esa persona.
- • Ofrécele tu apoyo para cuando necesite hablar o compañía. Si no sabes que decir, no digas nada, es mejor un abrazo que palabreos sin sentido.
- • No minimices sus problemas ante los tuyos, recuerda que cada uno tiene su propia historia y manera de afrontar las adversidades.
- • Oriéntalo a apoyarse en su familia y/o amigos más cercanos. Mientras más personas estén dispuestas a ayudar, acompañar es mayor probabilidad de impacto positivo.
- • Háblale de la importancia de buscar ayuda profesional para un acompañamiento integral que le brinde la oportunidad de desarrollar habilidades e implementar herramientas que le encaminen hacia su bienestar físico, psicológico y emocional.
Por último y no menos importante, tomar en cuenta que las personas que presentan pensamientos y/o conductas suicidas no se encuentran emocionalmente estables (entre muchos otros aspectos) por lo que es muy frecuente en ellos un alto nivel de desesperanza y una distorsión o visión negativa de sí mismo, del mundo y del futuro. Muchos expresan de manera explícita su estado por lo que, si observas algún indicio, hazle saber que puede contar contigo si necesita ayuda.
Si tú estás pasando por momentos difíciles quiero que sepas que no estás solo, que hay personas dispuestas a escucharte y ayudarte, identifícalas. Busca ayuda de un profesional de la salud mental y siempre ten presente que: “Los problemas son transitorios, la muerte NO».
Anilda Tejada Gavilán (Psicóloga)











Discussion about this post