Durante más de 50 años he sido docente de Lengua Materna y utilizado con mucha motivación y éxito los textos de Juan Bosch, especialmente los narrativos, en la comunicación didáctica. Valoro positivamente su conducta cívica y aportes a las ideas políticas, hasta su desempeño como presidente constitucional de la República.
Pese a toda la divinización predominante en amplios círculos nacionales comparto con los receptores algunas versiones y juicios de valor, los cuales facilitan acceder a esa gigante figura con una arista humana y terrenal, proclive de alguna conducta, que algunos terrícolas no juzgarán adecuada al rol de su liderazgo político, en coyunturas difíciles del pasado.
Durante la guerra de abril, más de treinta (30) reuniones entre el gobierno constitucional en armas y la comisión ad hoc de la OEA que representaba los intereses norteamericanos fueron insuficientes para buscar un desenlace. Los partidos políticos representados eran: El PRD, PRSC, PSP, MPD y 1J4. La izquierda solicitaba la presencia de la ONU en las conversaciones, pero para estructurar una mayoría Mecánica, varios delegados del PRD y la OEA se coordinaron y fueron a una sesión conformando mayoría para admitir a Héctor García Godoy como presidente provisional.
El coronel Caamaño, quien dirigía los debates, fue siempre respetuoso del centralismo democrático, aunque no votaba en las reuniones por entender que en las decisiones políticas los militares no debían tener carácter deliberante.
En base a lo expuesto, Francisco Alberto renuncia a la presidencia del gobierno constitucionalista el 3 de septiembre del 1965 y en su discurso público expresa: “Juramos luchar por la vigencia de las libertades democráticas, los derechos humanos y no permitir intento alguno para restablecer la tiranía.”
“Juramos luchar por la unión de todos los sectores patrióticos, para hacer nuestra nación plenamente soberana, plenamente democrática.”
En el mismo gobierno de Héctor García Godoy la guerra continuó después de la guerra: cuando el PRD intenta iniciar un ambiente pre electoral con la visita de los más altos líderes constitucionalistas al homenaje ante la tumba del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el domingo 19 de diciembre del 1965, tuvo lugar el ataque al Hotel Matum donde la dignidad constitucionalista se expresó nueva vez, como una acción de auto defensa.
En enero del 1966 Caamaño, Héctor Lachapelle y Montes Arache son apartados de su pueblo, dispersos como agregados militares en el cuerpo diplomático.
A Juan Bosch parecía faltarle energía para enfrentar el desafío de ser candidato presidencial y el 31 de marzo del 1966 escribe una correspondencia a Francisco Alberto, la hace llegar a través de su padre, Fausto Caamaño, ofreciendo a éste la candidatura presidencial.
Francisco Alberto declina y aprecia que su vocación es la milicia. Aunque era conocedor de la popularidad constitucionalista, por lo que siempre valoró que el PRD ganaría las elecciones.
Decepcionante fue la noticia de que los norteamericanos y el conservadurismo nacional habían impuesto al Partido Reformista en las elecciones. Pero aún más indigerible le resultó conocer que Juan Bosch, el 8 de junio de 1966, se había reunido con Joaquín Balaguer, y Bosch había entregado los nombres de José Brea Peña, Antonio Martínez Francisco, Antonio Casasnovas Garrido y José Rafael Molina Ureña para ocupar cargos en un denominado gobierno de unidad nacional. Los tres primeros nombres ocuparon la Secretaría de Industria y Comercio, Secretaría de Finanzas y una Secretaría de Estado sin Cartera.
Aunque Bosch prohibió al secretario, Antonio Abreu, facilitar copias sobre el particular, ya las personas autorizadas a ocupar cargos en el gobierno las habían obtenido, a fin de no ser vistos como traidores. Estos renunciaron del PRD tan pronto como el líder de ese partido político se ausentó del país rumbo a España.
Posteriormente compañeros de armas del coronel de abril, quienes tenían compromisos de lucha con éste, ofrecen declaraciones públicas apoyando al gobierno de Balaguer.
Dos meses más tarde Balaguer y Bosch conversan en la recepción que el nuncio papal Emmanuelle Clarizio ofreció en honor a Hector Garcia Godoy. Balaguer aprovechó el encuentro para participar la necesidad de austeridad, en base a la cual se despide a cientos de perredeistas del ayuntamiento de Santo Domingo…
Bosch escribirá a Camaño nueva vez para solicitarle que se preserve tranquilo como una gran reserva del país. Pero antes de finalizar el 1966, el líder del PRD sale rumbo a la España de Francisco Franco con el argumento de que precisaba distanciarse del país para escribir la tesis agraria del partido.
Con cierta frecuencia Bosch sostuvo que Balaguer gobernaría mientras viviese. Parece que el gran espacio político alcanzado por la oligarquía nacional, fiel a los dictámenes norteamericanos llevaron al profesor a pensar sólo en la posibilidad de migajas gubernamentales. Hasta el Dr. José Rafael Molina Ureña llegó a plantear un gobierno de unidad nacional con un solo candidato presidencial y vicepresidencial como alternativa electoral en 1970.
El 28 de noviembre del 1966 el presidente del PRD salió del país presumiblemente por un mes, pero permaneció en Europa tres años y cinco meses, regresó el 16 de abril del 1970. Esta fue una estadía en la que escribió seis obras …
Para ese momento la dictadura se había fortalecido, pese al trabajo político práctico de José Francisco Peña Gómez. El PRD se retira de la participación electoral y en octubre de 1970, Peña Gómez sale al exterior a cursar estudios de cuarto nivel a la Sorbona, por más de dos años, con el visto bueno de su partido.
¿Serian los mismos sectores que decidieron distanciar a los militares constitucionalistas de su pueblo, quienes ofrecieron cátedras en universidades norteamericanas al líder del partido opositor y promovieron la ausencia prolongada de Juan Bosch y Peña Gómez de su país?…
Hamlet Herman aprecia en su libro Caamaño, biografía de una época que con su conciliación con Joaquín Balaguer, Bosch impidió que el PRD lidereara la oposición fiel a los intereses populares. Además contribuyó a darle imagen de legalidad a un gobierno de post-guerra fruto del fraude y la intervención política y militar de los Estados Unidos de Norteamérica, al tiempo que facilitaba que desde el gobierno se ejerciera una labor de asesinatos y represión en contra de los izquierdistas. También la colaboración con Balaguer era contraria al contenido del acta institucional, expuesta por Francisco Alberto en su discurso del 3-09-1965.
Los partidos de izquierda que habían participado en la guerra no parecían tener una correcta evaluación de la coyuntura nacional e internacional. Muchos minimizaban el poder norteamericano en la firme decisión de “no permitir otra cuba en el Caribe o Centroamérica” La izquierda se atrincheró en las posiciones: pro-china, pro-URSS o pro- la Albania de Enver Hocha. Cada partido se fragmentó en otros que se combatían entre si, además de la persecución gubernamental y la actitud evidente de Juan Bosch en estar de espalda y distante de los izquierdistas a quienes los definió como ¨Garrapatas¨.
En este contexto, varios dirigentes de izquierda opuestos a los denominados revisionistas ofrecieron en rueda de prensa información de que Francisco Alberto Caamaño estaba en Cuba. Con esta información el gobierno de Balaguer y la CIA agregaban evidencias a su haber. Mientras que para Fidel Castro, ampliamente cuestionado por la exportación de guerrillas, la presencia del coronel de abril pasó a ser “una piedra en el zapato”, en el replanteo de su política exterior.
Para el 1970 todos los partidos políticos signatarios del acta institucional, habían violado los enunciados de mantenerse unidos después de la guerra. Se recuerda que en el conflicto electoral del 17 de mayo de 1978, Bosch propuso un gobierno de unidad nacional; en 1990 cuando se dislocó el padrón electoral y ante la evidencia de fraude, muchos dirigentes de base del PLD esperaban órdenes para tomar las calles, la actitud de la alta dirección de ese partido fue de pacifismo y esperar que el tiempo bajara la temperatura política.
Aunque en el 1996 cuando se formó el Frente Patriótico, (con el pretexto aún presente en la agenda política de la unificación de la isla) y ¨para que no llegue el cuco¨, hay quienes creen que Bosch no comparecería a la formalización de ese acuerdo en estado de lucidez, pero si se valora su praxis a partir de la post guerra, las elecciones del 1966, 1978, 1990, su acuerdo del 1996 es coherente con su flexibilidad política, aún en 1996 apareciesen como actores del pacto todavía vigente las garrapatas que depredan como sanguijuelas la economía nacional y que como ultranacionalistas afectan la imagen de cualquier gobierno que desee estar en las sendas de un estado moderno.
Recuperemos el enunciado caamañista de acciones en procura de la unidad que energizó el combate en 1965, para agenciar sin claudicaciones una autoevaluación y heteroevaluación de los actores políticos de RD en su reciente vida democrática, de cara al porvenir…











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