El “hombres tienen en su interior dos almas” es lo que apunta Herman Hesse en su obra “El lobo estepario”. Atrapado entre esas dos naturalezas intenta luchar para sobrevivir. La aparición de una u otra dependerá de las circunstancias en la que este se encuentre.
Una combinación mixta en donde la humana va hacia esa búsqueda de paz, la cual opta por la prudencia, la aceptación, el silencio y la tolerancia; y en muchas ocasiones hasta la soledad para la convivencia con los demás. Mientras que la lobuna reacciona en busca de alimentos para sobrevivir, y cuando su vida o la de sus miembros están en peligro ataca.
Aquella bestia salvaje para su inserción a la sociedad requiere de otros animales para su adiestramiento.
El lobo con el transcurrir del tiempo se ha domesticado. Logrando controlar su instinto animal; aprendió a distinguir lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo aceptado y no aceptado en la selva.
Amansado su comportamiento por todos ellos que lo han educado, garantiza que esté no tenga que aislarse de los demás miembros que conforman la sabana.
Cuenta Hesse en su obra que la bestia que vemos hoy posee un buen gusto por la música. Es culto como otros tanto, además meticuloso con los detalles y la limpieza. Su imagen siempre pulcra y de buen gusto.
En sus pláticas con los demás, es muy notorio ver que su memoria alberga gratos recuerdos de otros grandes y pequeños lobos; a los cuales aprecia y comparte gustos muy similares. Tiene un talento extraordinario para la creatividad. Sus palabras son objetivas y sus críticas constructivas.
Hay mucho más que admirar de ese animal salvaje. Sabe cumplir con su deber lo asume en todo momento como norte en su vida, por lo que nunca requiere que se le supervise. No le gusta recibir elogios de nada y de nadie para sentirse útil en la sociedad, su compromiso trasciende a lo social.
El lobo es solidario cuando tiene que ser. Su alma es súper sensible y noble para apoyar a otros lobos, serpientes, gatos, buitres. De su espíritu se puede decir que nunca ambiciona nada que perturbe su paz, un sabio dentro de la manada. Aunque siempre lo escucho en numerosas ocasiones decir: “quien no lleva dentro un lobo”.
Sabiendo eso, opta por ser respetuoso de la opinión de los demás: hasta se podría decir que ha llegado a ser un lobo racional, una combinación entre lobo y hombre como otros tantos que deambulan en el mundo. De esos que llegan a tener “instinto de hombre sano”.
La grandeza por la que ha llegado a ser admirado por muchos, es que ha sabido actuar y andar en su vida con total libertad. Es de esos lobos que nunca se someten o suscriben su pensamiento a nada y a nadie.
Una especie de surrealismo mágico en el que el lobo intentó armonizar sus conocimientos con la realidad. Haciendo un gran esfuerzo para adaptarse a las nuevas formas de valores que degradan la sociedad, esa que daba apertura a lo mediocre, grotesco, burdo, vulgar e inmoral.
Eso fue en otros tiempos, llegando a sentirse en innumerables ocasiones como un extraño en el mundo donde creció. Las circunstancias gradualmente hicieron que retornara a su naturaleza. Producido por los nuevos cambios transculturales y generacionales llevándolo a que “la vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno sólo allí donde dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan” apunta Hesse.
Fue ese día, donde tomó la decisión de apartarse para no hacerle daño a la masa lobuna donde creyó haber sido feliz. Al comprender que todos habían perdido la conciencia y el sentido común. Y viendo que el lobo racional desecha, aplasta, aísla, humilla, denigra y arrincona a todo aquello que vale la pena.
Es triste ver como todos aquellos que múltiples ocasiones lo señalaban y criticaban su comportamiento, eran igual y en muchos casos peor que él. Se paseaban en la vida sin interiorizarse así mismo. En donde su incapacidad mental no les permitía ver al final compartían ontológicamente la misma naturaleza de lobo.
La masa lobuna caló tan hondo que terminaron desgastando su interior. Todo ellos hicieron que él perdiera las ganas de vivir. Fue cuando, aislando de toda realidad de la que en alguna época llegó a formar parte de ella; entendió que las sociedades crean cada día miles de lobos esteparios.










Discussion about this post