“Una de las principales ventajas del hombre sobre los animales se debe a que es la criatura más imitativa del mundo”. (Aristóteles).
Imitar, imitar…, es importante que desarrollemos al máximo esta habilidad tan propia del hombre.
La educación tradicional dominicana nos inculca desde niño el que debemos ser original, que de no ser original es preferible no hacer nada, que debemos trabajar duro para lograr este objetivo como así lo habían logrado los grandes hombres de la humanidad.
Se habla tanto de los grandes hombres de la humanidad, que se olvida hablar del vecino un hombre inteligente y creativo que logra empezando casi desde cero desarrollar una empresa.
Lamentablemente la educación tradicional dominicana con esta visión, confunde a la juventud, pues fomenta el aprendizaje memorístico, que no permite que el estudiante analice, estudie y desarrolle su medio ambiente.
Al menospreciar la imitación como algo propio de un ser inferior, la educación incurre en un gran error.
Debemos imitar las grandes acciones, las actividades de los hombres inteligentes que están a nuestro alrededor y así desarrollar negocios y empresas imitando a nuestros hábiles vecinos.
Aquí en San Francisco de Macorís tenemos muchos vecinos con estas cualidades.
A modo de ejemplo tenemos aquí la producción de leche más importante del país, donde hombres hábiles e inteligentes han realizado grandes innovaciones en el sector, en la genética, en la alimentación, en la creación de la Asociación de Ganaderos y en la Cooperativa (COOPENOR). Y otros grupos como el Consejo Regional de Desarrollo (CRD) entre otras creaciones.
Tenemos muchas cosas que imitar en nuestro vecindario, salgamos a las calles y a los campos a mirar.
Espero que el sistema educativo de la provincia y los padres de familia en su rol de educadores, incentivemos a la juventud a desarrollar esta habilidad de imitar como un instrumento de desarrollo.










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