Querido huevo,
Nunca pensé que algo tan simple como un huevo pudiera tomar una importancia internacional, pero aquí estamos. Es asombroso cómo tu madre, la gallina, puede poner millones de huevos sin necesidad de una cesárea. Sin importar el tamaño del huevo, no hay necesidad de una cesárea.
Tu madre, la gallina, es un ejemplo para las mujeres modernas que optan por dar a luz por cesárea en lugar de manera natural. Esto va en contra de lo que Dios le dijo a Eva: «parirás a tus hijos con dolor» (Génesis). Tu madre, la gallina, sigue pariendo pollitos de forma natural, aunque necesite que el gallo le haga el amor para poner huevos.
Hablando de huevos, en España, para hacer una tortilla española, lamentablemente, hay que romper varios huevos. En República Dominicana, Luis Abinader busca resolver problemas con Haití sin «romper huevos» en el sentido literal. Me refiero a las pandillas de haitianos, a los ricos corruptos y, especialmente, a los comerciantes dominicanos en la frontera, así como a los guardias que facilitan la entrada de haitianos a República Dominicana. En estos casos, es necesario tomar medidas drásticas, como si se tratara de hacer una tortilla española.
Querido huevo, quiero compartir contigo algo más positivo. En la ciencia, hay un científico alemán llamado Conrad Lorenz, considerado el padre de la etología, que estudia el comportamiento de los animales. Él descubrió el principio de apego o impronta, mediante el cual algunas especies forman un vínculo entre un animal recién nacido y su cuidador. Los pollitos son capaces de seguir a su cuidador, que les proporciona comida, así como a la gallina madre. Esto no es una conducta aprendida, como ocurre con los humanos, sino una pauta de conducta coordinada por herencia.
Las conductas innatas en los animales, como los movimientos instintivos, se deben a pautas de conducta animal que son heredadas y no aprendidas. Cada una de estas pautas está asociada con un impulso que aparece de forma espontánea.
Permite que te explique la diferencia entre los términos «pueblo» y «masa», algo que algunos desafortunadamente no comprenden. José Ortega y Gasset sostenía que los pueblos dejan de serlo cuando carecen de ideología, doctrina, utopía, fe, esperanza, sentido colectivo y, sobre todo, de una posición de clase. En cambio, la masa es todo lo contrario: está formada por individuos con intereses personales que se agrupan con el único objetivo de obtener beneficios para sí mismos. Les importa su propia calle y sus intereses personales, sin preocuparse por lo que sucede en Haití o en otros lugares.
Por último, los dirigentes populares de izquierda logran agrupar a esta masa utilizando el método de la impronta o apego instintivo de los animales.
Atentamente,
Manolo Bonilla, el huevo

Discussion about this post