Por Apolinar Taveras
El término discapacidad, etimológicamente parte del prefijo «dis» que significa negación, contrariedad, separación, etc. y el núcleo capacidad, derivado de latín «capacitas», que se refiere a la cualidad de ser capaz o apto, con talentos o cualidades, para desarrollar una actividad especifica.
Aunque el término discapacidad, es una expresión consensuada en los últimos tiempos, de por sí, no deja de ser inadecuada, pues la misma expresa no ser aptos o no tener capacidad, para desarrollar una acción determinada.
La discapacidad está planteada en aquellas personas que tienen deficiencias físicas-motoras, mentales, intelectuales o sensoriales, vividas a largo plazo y que se convierten en barreras y por tanto obstaculizan su participación plena y efectiva en la sociedad, en la condición de igualdad con los demás, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La OPS señala que alrededor del 15% de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad, afectando más mujeres y las personas mayores en estado de vulnerabilidad, equivalentes a unos mil trescientos millones (1,300) de personas.
En América Latina y el Caribe se estima que un 12% viven con al menos una discapacidad, alrededor de 66 millones de personas.
En nuestro país 1,160,847 viven con algún tipo de discapacidad (un 12% de la población), según el Siuben (Sistema Único de Beneficiarios) de las personas que ellos tienen registradas; al menos 140,980 tienen algún tipo de discapacidad de los cuales el 35.7% con 15 años o más no saben leer y escribir, igualmente un 92.5%, en edades de 5 a 21 años, no asisten a la escuela.
Anteriormente en nuestro país, al discapacitado se le llamaba minusválido, tullio, liciao, inválido, a los no videntes (ciegos), a los adultos mayores, viejos, entre otras.
En República Dominicana, la condición de discapacidad, se da por un elevado número de accidentes (de motores y automóviles), derivadas del embarazo, a través de mutilaciones, por la diabetes, la entrega de personas a vicios que lo afectan físico-mental, etc.
Marginalidad y exclusión:
La falta de participación de las personas discapacitadas en la educación, la salud, y el empleo, mantienen a este segmento de la sociedad en estado de pobreza y marginalidad. Para muchos el estado de pobreza, es tal, que viven en la indigencia y cada día es un reto para ellos sobrevivir, tomando las calles, parques y plazas públicas, en busca de una ayuda o limosna para sobrevivir.
La sociedad que tenemos, les niega la oportunidad de participar en condiciones de igualdad con los demás, por eso se lanzan para no morir en el olvido, con sus muletas, sillas de ruedas o bastón y en el peor de los casos arrastrándose.
Los ciudadanos en sentido general, no terminan de entender que la discapacidad no es una enfermedad, es una condición y por tanto, las personas con discapacidad (PCD) como les llaman, sean problemas físico-motor, de audición, visual, sordo ceguera, intelectual ó psicosocial (mental), hay que reconocerle su espacio y tratarlo con dignidad.
Las personas con síndrome Down, autismo, síndrome del cromosoma X frágil, y el síndrome de asperger, es una condición psicosocial que debemos entender, concediéndole y respetándole su espacio, pues su situación estará por siempre.
La Ley 5-13, que es el decreto sobre el marco normativo para el trato y el apoyo a la discapacidad en República Dominicana, todavía se queda corto, la existencia del Consejo Nacional de la Discapacidad (CONADIS), el Consejo Nacional de Personas Envejecientes (CONADE), el (CAID) Centro de Atención Integral a la Discapacidad y el (CRA) que es el Centro de Recurso para Atención al sector que referimos son importantes; pero deben profundizar la función para la que fueron creadas. Mientras que existen gremios, como: Asociación de Impedidos Físicos-Motores (ASODIFICO) y la Asociación Nacional de Sordos (ANSORDO) juegan un rol muy importante, como instituciones con sus asociados.
Hay que destacar, el 13 de diciembre del 2006, la asamblea general de las Naciones Unidas aprobó la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, que se refiere al pleno goce y en condición de igualdad de todos los derechos humanos.
La ONU, de la cual el país es signatario, plantea sobre la inclusión, la participación significativa de las personas con discapacidad en toda su diversidad, la promoción e incorporación.
También la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, contempla también a los (PED) dentro de sus objetivos. Antonio Gutiérrez, en su discurso por el día internacional fue claro al decir; «el compromiso de reducir la desigualdad y promover la inclusión social, económica y política de todos, incluidas las personas con discapacidad, es una prioridad».
Aunemos esfuerzos entre otros, para que la sociedad haga conciencia, de que las personas con discapacidad se le reconozcan sus derechos, en el hogar, en la población y que el Estado juegue su rol como brazo protector.











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